Raig Verd y Rayo Verde incorporarán desde septiembre un sello que certifica la ausencia total de inteligencia artificial generativa en sus publicaciones. La medida abarca también a autores, traductores, ilustradores y correctores, y busca defender explícitamente el trabajo humano frente a la expansión acelerada de estas herramientas en el sector editorial.

Las dos editoriales barcelonesas critican los cursos que promueven la IA como vía de productividad y rechazan su empleo acrítico. Argumentan que el resultado no siempre es superior y que su uso masivo implica apropiación de conocimiento ajeno, tanto libre como protegido por derechos de autor. Esta postura introduce un criterio ético en un mercado donde la velocidad suele primar sobre el origen de los contenidos.
Al mismo tiempo, ambas firmas reclaman límites legislativos que protejan el medio ambiente y la creación humana. Su decisión, aunque pueda reducir la productividad comparada con otras editoriales, establece un precedente claro: la edición puede reservarse como espacio exclusivamente humano. El sello funciona así como señal de diferenciación para lectores que valoran la procedencia del trabajo intelectual.
