Durante 2025 la economía informal aportó ocho de cada diez pesos al crecimiento del PIB de México, según datos del INEGI. Mientras el producto interno avanzó solo 0.7%, el valor agregado bruto informal creció 2.3%, tres veces más rápido que el conjunto de la economía.

Este dinamismo se concentra en micronegocios tradicionales, que avanzaron 3.3%, y en servicios profesionales independientes, que registraron un repunte de 9.6%. El dato revela que incluso trabajadores con alta calificación abandonan el empleo formal por la falta de salarios y prestaciones competitivas.
El debilitamiento del sector regulado se confirma con la caída de 2.5% en el registro de patrones del IMSS en mayo de 2026 y con la inversión productiva en descenso durante 19 meses consecutivos. La informalidad actúa como válvula de escape inmediata, pero reduce la recaudación fiscal y deja sin protección social a millones de hogares, limitando la capacidad del Estado para sostener servicios públicos básicos.
