Al término de la jornada del 7 de julio el dólar se ubicó en 5,15 reales, un avance de 0,4% frente al cierre anterior de 5,13. Esa variación modesta oculta un comportamiento más amplio: en la última semana la divisa estadounidense cedió 0,25% y en los doce meses previos perdió 6,09%. La volatilidad medida en 9,16% se mantiene por debajo del nivel de referencia de 10,74%, lo que indica menor incertidumbre en el mercado cambiario local.

La reducción de la volatilidad coincide con un flujo de información que apunta a un escenario de depreciación controlada del real durante 2026. Según las estimaciones de UBS, el tipo de cambio se situaría en 5,40 reales por dólar en el primer trimestre y se estabilizaría cerca de 5,50 durante el resto del año. Esta trayectoria refleja la combinación de un ciclo de recortes de tasas en Estados Unidos con presiones fiscales internas que limitan la apreciación de la moneda brasileña.
El ciclo de tasas de la Fed y su efecto sobre monedas emergentes
El inicio previsto de recortes por parte de la Reserva Federal reducirá el diferencial de rendimientos que hoy favorece al real. Ese menor atractivo del carry trade se verá compensado parcialmente por el entorno externo favorable: crecimiento mundial moderado y precios de materias primas que siguen apoyando los ingresos de Brasil como exportador neto. Sin embargo, el propio Banco Central de Brasil planea llevar la tasa Selic a cerca de 12,5% a finales de 2026, lo que acortará aún más ese diferencial y podría acelerar salidas de capital de corto plazo.
El peso del desequilibrio fiscal sobre la balanza de pagos
El informe de UBS destaca que el déficit fiscal alcanzaría 8,5% del PIB y la deuda pública se aproximaría al 80% del producto. Estos niveles elevan la percepción de riesgo soberano y restringen la entrada de inversión extranjera directa. Al mismo tiempo, el déficit en cuenta corriente se ampliaría hasta 3,6% del PIB, incrementando la necesidad de financiamiento externo y ejerciendo presión adicional sobre el tipo de cambio. La combinación de ambos desequilibrios configura un límite estructural a cualquier apreciación sostenida del real.
Estabilidad relativa frente a riesgos acumulados
La menor volatilidad observada en las últimas semanas sugiere que el mercado ya incorpora parte de estos elementos. La cotización de 5,15 reales representa un punto intermedio entre los niveles actuales y los proyectados para 2026, lo que otorga margen para ajustes graduales sin sobresaltos abruptos. Aun así, cualquier desviación en el ritmo de ajuste fiscal o en el precio de los commodities podría modificar rápidamente esa trayectoria y devolver mayor inestabilidad al mercado cambiario brasileño.
