El dólar estadounidense cerró el 26 de junio en 3.440,27 pesos colombianos, lo que representa una disminución marginal del 0,07 % frente al cierre previo de 3.442,68 pesos, según los datos reportados por Dow Jones. Esta variación se inscribe en una secuencia de cinco sesiones consecutivas con signo negativo para la divisa norteamericana frente al peso. Durante la última semana el billete verde acumuló un retroceso del 0,1 %, mientras que en el horizonte de doce meses la depreciación alcanza el 12,32 %.
La volatilidad implícita del tipo de cambio se situó en 4,05 %, muy por debajo del nivel de referencia de 13,27 %. Esa contracción de la dispersión indica que el mercado cambiario atraviesa una fase de menor incertidumbre operativa, aunque no elimina la posibilidad de movimientos bruscos ante eventos políticos o fiscales de última hora.

Proyecciones del Grupo Cibest para 2026
Bancolombia estima que el promedio anual del dólar se ubicará en torno a 3.878 pesos durante 2026. Esta proyección se sustenta en tres pilares: la debilidad estructural del dólar a nivel global, el flujo constante de remesas que ingresan al país y la expectativa de que el Banco de la República ajuste al alza su tasa de intervención en respuesta al incremento del salario mínimo. El diferencial de tasas entre la Reserva Federal (3,50 %-3,75 %) y el emisor colombiano (9,25 %) favorece estrategias de carry trade que presionan a la baja al billete verde.
El comportamiento de 2025 sirve de referencia. Aquel año el peso se apreció 14 % frente al dólar, impulsado principalmente por una caída de 9 % en el índice DXY y por la volatilidad derivada de los cambios en la política comercial estadounidense. El mismo informe advierte que la apreciación del peso no es lineal: cada vez que se intensifica la incertidumbre fiscal o se acerca un ciclo electoral, el tipo de cambio tiende a repuntar.
Riesgos que podrían revertir la tendencia
La reciente rebaja en la calificación soberana de Colombia por parte de una agencia internacional y el proceso electoral programado para los próximos meses constituyen los principales factores de riesgo alcista. Aunque el Gobierno ha implementado medidas para contener una depreciación mayor, el mercado sigue vigilando el déficit fiscal y la trayectoria de la deuda pública. Un deterioro adicional de las cuentas fiscales podría erosionar la confianza de los inversionistas y reducir el atractivo del carry trade.
Por el lado externo, cualquier revisión al alza de las tasas de la Reserva Federal o un repunte inesperado del índice DXY limitaría el margen de apreciación del peso. En ese escenario, el promedio proyectado de 3.878 pesos podría quedar desactualizado antes de finalizar el primer semestre de 2026.
Características y contexto del peso colombiano
El peso colombiano (COP) es emitido y regulado por el Banco de la República. En circulación se encuentran monedas de 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos; las de mayor denominación son bimetálicas para dificultar su falsificación. Los diseños incorporan especies representativas de la biodiversidad nacional, como el oso de anteojos y la guacamaya bandera. Esta combinación de elementos de seguridad y simbolismo cultural refleja el esfuerzo de la autoridad monetaria por mantener la integridad del medio circulante en un entorno donde la confianza en la moneda es un factor clave para la estabilidad macroeconómica.
La evolución reciente del tipo de cambio ilustra cómo factores tanto internos como externos interactúan de manera simultánea. La estabilidad observada en junio de 2026 no debe interpretarse como una condición permanente; depende del mantenimiento del diferencial de tasas, de la disciplina fiscal y de la ausencia de choques externos significativos. Los agentes del mercado seguirán calibrando sus posiciones a medida que se aclare el panorama político y se publiquen nuevos datos de actividad e inflación.
