En el cierre de operaciones del 7 de julio, el dólar estadounidense alcanzó los 24 pesos cubanos, lo que supuso un leve incremento del 0,08 % respecto al valor de 23,98 registrado el día anterior. La información proviene de datos de Dow Jones y refleja un comportamiento estable en el mercado cambiario oficial cubano.
Durante la última semana el dólar avanzó también un 0,08 %, mientras que su variación interanual se sitúa en un 0,04 %. La volatilidad actual del 1,54 % resulta notablemente inferior al 3,58 % de referencia, lo que apunta a una menor oscilación en las transacciones diarias.
Contexto del tipo de cambio
El movimiento alcista de un día confirma una tendencia positiva aunque moderada para la divisa estadounidense frente al peso cubano. En un entorno donde la liquidez sigue siendo limitada, este pequeño ajuste no altera de forma significativa las expectativas de los operadores, pero sí mantiene la atención sobre la disponibilidad de divisas en el sistema bancario.
La estabilidad relativa observada contrasta con periodos anteriores en los que las variaciones superaban con frecuencia el 3 %. Esa reducción de la volatilidad podría interpretarse como una señal de que las intervenciones del Banco Central y las restricciones de acceso a divisas están logrando contener movimientos bruscos, aunque no resuelven la escasez estructural de dólares.

Proyecciones macroeconómicas para 2026
El Gobierno cubano mantiene su estimación de crecimiento del 1 % para 2026, idéntica a la prevista para 2025 y que finalmente no se cumplió por la contracción del PIB. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, ha advertido que el país operará bajo un esquema de “economía de guerra” ante amenazas, riesgos y tensiones que podrían agravarse el próximo año.
Las autoridades fundamentan esa meta en una recuperación esperada del turismo y de los servicios de exportación, especialmente los médicos, que continúan siendo la principal fuente de ingresos en divisas. Sin embargo, la experiencia reciente muestra que factores externos como la evolución de la pandemia o las restricciones de viaje pueden alterar rápidamente esas proyecciones.
Inflación y finanzas públicas
En el plano de precios, el Ejecutivo anticipa un aumento del 10 % en el mercado formal, cinco puntos porcentuales menos que la inflación interanual del 14,07 % registrada al cierre de 2025. Esta desaceleración dependerá en gran medida de que se mantenga el control sobre la emisión monetaria y de que mejore el abastecimiento de productos básicos.
El déficit fiscal proyectado asciende a 74 500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3 100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas. Esa cifra se mantiene prácticamente igual a la del año anterior y refleja la persistencia de desequilibrios que el Gobierno intenta financiar sin recurrir a una mayor expansión del circulante.
Problemas estructurales acumulados
Entre 2020 y 2024 la economía cubana se contrajo un 11 %, y solo en 2024 el PIB retrocedió un 1,1 %, marcando el segundo año consecutivo de caída. Las autoridades reconocen la continuidad de dificultades como la escasez de bienes esenciales, los apagones recurrentes, la inflación elevada, la creciente dolarización y la fuerte migración de población en edad productiva.
Para revertir esta situación, el Gobierno ha reiterado la necesidad de atraer inversión extranjera y ha prometido un marco más dinámico y transparente para los inversores. No obstante, las restricciones financieras actuales y la complejidad del contexto internacional limitan el margen de maniobra real para implementar esas facilidades.
Evolución histórica del peso cubano
El peso cubano es la moneda de curso legal y está dividido en 100 centavos. Tras la unificación monetaria del 1 de enero de 2021 desapareció el peso cubano convertible, que hasta entonces circulaba de forma paralela y era más aceptado en transacciones comerciales. La tasa de cambio oficial pasó entonces a 24 pesos cubanos por dólar, nivel que se mantiene como referencia desde esa fecha.
Antes de la unificación, el tipo de cambio entre el peso cubano y el convertible se devaluó progresivamente desde 21 hasta 26 pesos por unidad. La eliminación del convertible y la equiparación con el dólar generaron ajustes en el mercado informal, donde en algunos momentos se llegaron a pagar hasta 100 pesos por dólar, reflejando la presión de la demanda insatisfecha de divisas.
En 2022 el entonces ministro de Economía Alejandro Gil Fernández reconoció que no se alcanzaron los ingresos previstos por exportaciones ni por turismo, mientras la inflación superó el 40 %. Esa combinación redujo el poder adquisitivo de la población y evidenció la dependencia de la economía cubana respecto a la disponibilidad de divisas extranjeras.
Los pronósticos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) elaborados a finales de 2022 ya advertían sobre el agotamiento del efecto rebote post-pandemia para 2023. Esa advertencia se ha cumplido en los años siguientes y sigue condicionando las expectativas para 2026, donde el margen de crecimiento sigue siendo estrecho.
