Dólar abre a 9,85 bolivianos en Bolivia

En la jornada del 8 de julio el dólar estadounidense inició operaciones en un promedio de 9,85 bolivianos, lo que marca un salto del 46,01 % respecto al cierre previo de 6,75 bolivianos. Esta variación inicial refleja la presión que ejerce la unificación cambiaria en curso y la mayor disponibilidad de divisas en el mercado paralelo. La cotización oficial del Banco Central permanece en 6,96 bolivianos, aunque su relevancia comercial continúa disminuyendo frente a los valores de referencia que publica diariamente la entidad.

Durante la última semana el billete verde acumuló un avance del 45,67 %, mientras que la comparación interanual muestra un incremento del 43,8 %. La volatilidad actual, medida en 272,46 %, supera con creces el nivel de referencia del 41,99 % y confirma un entorno de alta inestabilidad que afecta tanto a importadores como a ahorradores.

Transición hacia nuevos valores de mercado

El proceso de liberación gradual de dólares iniciado en el primer semestre ha permitido que el tipo de cambio paralelo se acerque a 9,64 bolivianos a inicios de año. Esta cifra, vinculada a las expectativas generadas por el financiamiento de 4.500 millones de dólares anunciado por el BID para el período 2026-2028, anticipa una mayor convergencia entre el mercado informal y las referencias oficiales que el BCB publica a diario: 9,21 bolivianos para la compra y 9,40 para la venta.

El Gobierno mantiene el objetivo de reducir el déficit fiscal al 7 % este año y proyecta una inflación que podría alcanzar el 17 %. El FMI había advertido que, sin control sobre la emisión monetaria, el alza de precios podría superar el 15 %, escenario que sigue generando incertidumbre entre los agentes económicos.

Proyecciones de organismos internacionales

El Banco Mundial anticipa una contracción del PIB del 1,1 % para 2026, mientras que la CEPAL estima un crecimiento marginal del 0,5 %. La ausencia de pronósticos detallados por parte del FMI subraya el grado de incertidumbre que rodea la transición estructural que atraviesa Bolivia tras la volatilidad registrada en 2025.

La estabilización temporal observada en el mercado paralelo a comienzos de año responde, en parte, a la expectativa de que el flujo de recursos externos alivie la escasez de divisas. Sin embargo, la brecha entre el tipo de cambio oficial y los valores de mercado sigue afectando la planificación de empresas que dependen de importaciones y de pagos en moneda extranjera.

Desafíos de la unificación cambiaria

La publicación diaria de valores referenciales por parte del BCB representa un avance en materia de transparencia, pero también evidencia que el antiguo ancla de 6,96 bolivianos ha perdido vigencia práctica. Las operaciones comerciales se realizan cada vez más con las nuevas cotizaciones, lo que obliga a recalibrar contratos, presupuestos y estrategias de cobertura cambiaria.

La alta volatilidad actual no solo refleja desequilibrios de oferta y demanda, sino también la dificultad de coordinar la política monetaria con las metas fiscales en un contexto de menor crecimiento. Las reformas en marcha buscan reducir esa brecha, aunque el éxito dependerá de la consistencia entre la liberación de divisas y el control de la liquidez interna.

En este escenario, los sectores productivos enfrentan costos de financiamiento más elevados y una mayor exposición a fluctuaciones diarias del tipo de cambio. La capacidad de adaptación de las empresas y la credibilidad de las señales emitidas por el BCB determinarán si la transición logra estabilizarse antes de que termine el primer semestre.

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