Colate no probó abuso contra Paulina Rubio

Las acusaciones de supuesto abuso y consumo de drogas que Nicolás Vallejo-Nágera, “Colate”, planteó en el litigio por la custodia de su hijo Andrea Nicolás no habrían quedado acreditadas ante la corte, afirmó Sandra Hoyos, abogada de Paulina Rubio. La defensora hizo estas declaraciones tras las audiencias celebradas en una corte familiar de Miami, donde ambas partes expusieron sus posturas sobre el futuro del adolescente, de 15 años en ese momento.

El caso, que lleva años abierto, volvió a colocarse en el centro de la conversación pública por el peso de las acusaciones cruzadas y por una decisión clave: definir si Andrea Nicolás debía permanecer en Florida con su madre o trasladarse a Madrid con su padre. En el expediente aparecieron testimonios sobre convivencia familiar, presuntas agresiones y señalamientos vinculados con marihuana, pero la versión de la defensa de Rubio es que esos dichos no alcanzaron el estándar probatorio exigido por la ley.

Lo que sostuvo la defensa

Hoyos aseguró que Vallejo-Nágera y su equipo tuvieron varios días para presentar evidencia, pero que los señalamientos no fueron respaldados con pruebas suficientes. “Los alegatos de droga y de abuso nunca fueron comprobados”, dijo la abogada, al insistir en que el juicio duró tres días y que existió oportunidad para sustentar las acusaciones ante la jueza. En su lectura, el punto no fue solo la gravedad de lo dicho, sino la falta de corroboración independiente.

La abogada también respondió a la versión sobre el supuesto consumo de marihuana, que, según reportes retomados por medios como Univision, habría estado apoyada principalmente en el testimonio del propio adolescente. Hoyos sostuvo que ese señalamiento no quedó confirmado por otras pruebas y que, por tanto, tampoco satisfizo los requisitos legales para ser tomado por acreditado. Su intervención buscó cerrar el paso a una lectura simplista del proceso: en tribunales familiares, la existencia de un testimonio no equivale por sí sola a una demostración concluyente.

Qué llevó Colate al tribunal

Vallejo-Nágera acudió a la corte para pedir que su hijo se mudara con él a Madrid. Durante su declaración, expuso motivos relacionados con la estabilidad del adolescente y con su propia situación laboral. También habló de episodios de convivencia con Rubio que, según su postura, reflejaban agresiones físicas ocurridas durante los años en que estuvieron casados. De acuerdo con reportes de medios españoles y estadounidenses, el empresario dijo que no había denunciado en su momento esos hechos y que aludió a lesiones que atribuía a esas supuestas agresiones.

Ese tramo del litigio es relevante porque muestra dos capas del conflicto. Una es la disputa práctica por la residencia del menor; la otra, más delicada, es la batalla narrativa sobre el ambiente en el que ha crecido. En casos de custodia, los tribunales suelen valorar no solo lo que las partes alegan entre sí, sino la consistencia de sus relatos, la evidencia disponible y el efecto que cada entorno podría tener sobre el adolescente.

El peso de la voz del menor

Andrea Nicolás también tuvo un papel central. Según reportes difundidos durante el juicio, el joven expresó su deseo de vivir con su padre en España. En enero de 2026, La Vanguardia informó que la jueza de Miami había permitido que declarara directamente dentro del procedimiento, una decisión poco menor en un caso de alto conflicto, porque coloca la voluntad del menor en una posición procesal más visible, aunque no necesariamente decisiva.

Durante las audiencias de mayo también compareció la guardiana designada por la corte para velar por el bienestar del adolescente. De acuerdo con Univision, esa funcionaria consideró que el menor podría beneficiarse temporalmente de cierta distancia de ambos padres y planteó una alternativa distinta a que viviera exclusivamente con uno de ellos. Esa sugerencia refuerza una lectura frecuente en disputas familiares complejas: el tribunal no siempre se mueve entre dos opciones rígidas, sino que puede explorar fórmulas intermedias si entiende que protegen mejor al menor.

Hoyos, por su parte, cuestionó la estrategia de Vallejo-Nágera y sostuvo que ciertos mensajes dirigidos al hijo podrían dañar su percepción de la madre. La abogada afirmó que el conflicto legal no debía convertirse en una carga emocional para el adolescente y acusó al padre de empujar una batalla judicial desde la relación filial. Esa observación introduce una dimensión relevante: en estas disputas, la influencia emocional sobre el menor puede terminar siendo casi tan importante como los hechos materiales discutidos ante la jueza.

Al cierre de las audiencias de mayo, la decisión sobre la residencia de Andrea Nicolás seguía pendiente. Lo que se ha hecho evidente en la cobertura del caso es que el tribunal no solo evalúa acusaciones de abuso o consumo de sustancias, sino también la estabilidad escolar, la relación del menor con cada progenitor y la viabilidad real de un traslado internacional. En ese marco, las declaraciones de la defensa de Paulina Rubio apuntan a reforzar una idea central: que los señalamientos de Colate no alcanzaron, hasta ahora, el umbral legal necesario para sostenerlos en juicio.

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