El gobernador de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, confirmó que el estado preservará condiciones de certeza para los inversionistas pese al nuevo esquema de revisiones anuales del T-MEC. El tratado comercial permanece vigente, pero las evaluaciones periódicas complican la planeación a largo plazo de las empresas, que requieren reglas estables para decidir proyectos de inversión.
Jiménez Salinas advirtió que la estabilidad constituye un factor indispensable para sostener la competitividad regional. Ambos países deben acordar criterios claros que impidan que las revisiones anuales generen incertidumbre constante entre capitales nacionales y extranjeros. Esta necesidad surge directamente de las diferencias bilaterales en materia de seguridad, que han permeado otros ámbitos de la relación entre México y Estados Unidos.

Coahuila responde reforzando las condiciones que ya le permiten figurar entre los estados con mayor confianza para la inversión. El mandatario mantiene comunicación directa con autoridades estadounidenses para atender temas binacionales que inciden en el desarrollo económico local. La estrategia busca convertir la certidumbre en una ventaja competitiva concreta frente a la volatilidad que podrían introducir las revisiones anuales.
Riesgo de planeación y respuesta estatal
Las revisiones anuales introducen un elemento de revisión continua que, sin marcos predecibles, puede retrasar decisiones de expansión o relocalización. Coahuila prioriza la comunicación anticipada y el fortalecimiento de su entorno regulatorio para mitigar ese riesgo. El mensaje es claro: la entidad no dependerá de la volatilidad externa, sino de su capacidad para ofrecer reglas estables que permitan a las empresas calcular retornos a varios años.
Al mantener diálogo permanente con Washington y consolidar su posición como destino confiable, Coahuila busca transformar la revisión anual en un ejercicio previsible más que en una fuente de inestabilidad. Esta postura refleja una lectura pragmática del nuevo T-MEC y una apuesta por la certidumbre como principal activo competitivo del estado.
