Las secciones 9, 10, 11 y 60 de la CNTE en la Ciudad de México han fijado un plazo implícito para que las autoridades cumplan los 19 acuerdos firmados el 19 de junio. La manifestación prevista para el 16 de julio frente a las oficinas de la Autoridad Educativa Federal en Isabel la Católica 165 representa solo el primer paso de una estrategia que podría intensificarse durante el periodo vacacional si no se concretan las reuniones pendientes con el secretario de Educación Pública y el director del ISSSTE.
Basificación detenida y 44 mil plazas en limbo
El programa de regularización de trabajadores interinos se encuentra paralizado en su tercera etapa. El mecanismo de cruce de claves entre plazas con titular y plazas vacantes, que debería otorgar certeza laboral a aproximadamente 44 mil personas, no avanza por falta de definición presupuestal. Esta detención genera un efecto dominó: cada jubilación o renuncia sin reemplazo inmediato incrementa la carga administrativa sobre el personal activo y retrasa la contratación de nuevos perfiles en áreas críticas como apoyo educativo y asistencia.
La sección 10 ha señalado que la homologación de prestaciones con otras entidades del país sigue sin resolverse. Diferencias en aguinaldo, primas de antigüedad y bonos por grado académico crean un trato desigual entre docentes que realizan funciones idénticas en distintas regiones, lo que alimenta el descontento y reduce la disposición a aceptar soluciones parciales.

El costo fiscal de los pendientes no resueltos
Entre los compromisos incumplidos destacan la ampliación de seis días económicos, el estudio de impacto presupuestal para un bono de 40 días a jubilados y la entrega de 240 becas para hijos de docentes que aún no han sido pagadas. Cada uno de estos puntos implica erogaciones que la Secretaría de Hacienda no ha autorizado, lo que revela una brecha entre los acuerdos tripartitos firmados y la capacidad real de ejecución del Ejecutivo federal. La ausencia de una ruta presupuestal clara convierte cada promesa en un pasivo contingente que crece con el tiempo.
La sección 60 del Instituto Politécnico Nacional añade una capa adicional al exigir atención específica al pago de prestaciones pendientes para jubilados y la revisión de casos que considera represalias. Esta demanda introduce el factor politécnico en una negociación que hasta ahora se había centrado en la educación básica, ampliando el frente de conflicto y complicando cualquier intento de solución segmentada.
Confianza erosionada tras la huelga de junio
El acuerdo para evitar represalias contra quienes participaron en la huelga nacional del 1 al 20 de junio ya muestra fisuras. Más de mil reportes entregados a trabajadores de las secciones 9, 10 y 11 contradicen el compromiso firmado y refuerzan la percepción de que las mesas de negociación carecen de mecanismos de verificación efectivos. Esta desconfianza se proyecta hacia futuras conversaciones: cualquier propuesta de las autoridades será evaluada primero por su nivel de cumplimiento previo, no por su contenido formal.
Desde la perspectiva de las autoridades educativas, el cumplimiento simultáneo de todos los puntos enfrenta restricciones de calendario fiscal y prioridades de gasto en un año electoral intermedio. Sin embargo, la CNTE interpreta esta dilación como una estrategia deliberada de desgaste, lo que reduce el margen para soluciones graduales y aumenta la probabilidad de que las movilizaciones se extiendan más allá del regreso a clases.
Escenarios de escalada y efectos en el ciclo escolar 2026-2027
Si las reuniones con Mario Delgado Carrillo y el director del ISSSTE no se concretan en las próximas semanas, las cuatro secciones han anunciado que analizarán acciones incluso durante el periodo vacacional. Una posible manifestación prolongada o bloqueos selectivos en oficinas de la SEP podría afectar la logística de inscripción, entrega de materiales y preparación de planteles para el nuevo ciclo. El impacto directo recaería sobre familias de bajos ingresos que dependen de la operación normal de las escuelas para organizar su jornada laboral.
El riesgo mayor radica en que la falta de resolución de la basificación genere un precedente para otras coordinadoras estatales. Si la Ciudad de México, con su mayor concentración de trabajadores interinos, no logra avanzar, el mensaje para el resto del país es que los acuerdos tripartitos pueden postergarse indefinidamente sin consecuencias operativas para las autoridades. Esta dinámica podría multiplicar los conflictos regionales en el segundo semestre del año.
La CNTE ha reiterado su respaldo a las mesas programadas para otras secciones del país y su demanda de una reunión directa con autoridades federales. Esta postura sugiere que el conflicto actual no se limita a la capital, sino que forma parte de una estrategia nacional para reposicionar la negociación laboral en el centro de la agenda educativa antes de que concluya el sexenio.
