La empresa alicantina CLR Reductores, ubicada en Ibi, ha iniciado un plan de inversiones orientado a incorporarse de forma más decidida al sector de la defensa. Esta decisión forma parte de una trayectoria de adaptación que comenzó en 1994, cuando la compañía dejó atrás la fabricación de motorreductores para juguetes y se orientó hacia aplicaciones industriales de mayor valor añadido.
El fenómeno de la industria dual, que combina usos civiles y militares, ha impulsado a muchas firmas europeas a replantear sus carteras. CLR Reductores representa un caso concreto de esa transición. Su origen familiar y su ubicación en la Foia de Castalla, una zona con fuerte tradición metalúrgica, han permitido mantener un núcleo técnico estable mientras se incorporaban nuevos mercados.

De los juguetes al vending y la automoción
Arturo Picó Picó y Juan José Vilaplana Coloma fundaron la sociedad en 1994 tras detectar el declive del sector juguetero. Dos años después, la segunda generación constituyó Levantina de Reductores. El primer gran cambio llegó con el vending, un segmento que aún mantiene presencia aunque ha perdido peso relativo. A finales de los noventa, la llegada de Ford a la Comunidad Valenciana abrió la puerta a la automoción, que se convirtió en el segundo pilar de la empresa.
En 2005 se tomó una decisión estratégica: crear una planta propia de mecanizado que hasta entonces se externalizaba. Esta integración vertical aportó control sobre la calidad y la capacidad de responder a exigencias técnicas más altas. Actualmente, el 70 % de los desarrollos son productos a medida, con un rango de par que va desde 0,1 Nm hasta 120 Nm.
Estructura técnica y recursos humanos
La plantilla de 47 personas tiene una media de edad de 40 años y se nutre principalmente de perfiles técnicos locales formados en la zona. La empresa destaca la polivalencia de su equipo: por un lado, el departamento de ingeniería y electrónica diseña soluciones desde cero; por otro, los operarios de planta gestionan inyección de plástico, mecanizado y montaje. Esta combinación permite mantener márgenes razonables incluso en series cortas.
Sin embargo, la captación de talento comienza a mostrar dificultades. La dirección reconoce que ya no basta con recurrir a la formación profesional o universitaria local y que, en algunos casos, se contrata entre otras empresas del sector. Para ampliar mercados internacionales, sobre todo en ventas, se plantea incorporar perfiles extranjeros.
Hacia la defensa y la aeroespacial
Hace dos años CLR Reductores empezó a participar en ferias del sector y a recibir solicitudes de clientes privados relacionados con defensa. En 2024 exploró la aeroespacial tras detectar una oportunidad derivada de la desaceleración automovilística. Durante 2025 se ha pasado de atender demandas puntuales a diseñar acciones más estructuradas, aunque la producción a gran escala aún no se ha materializado.
Los objetivos inmediatos son entrar en el listado oficial de proveedores de defensa y asumir proyectos de mayor envergadura. La facturación supera los siete millones de euros desde hace tres ejercicios, y la empresa destina entre el 5 % y el 8 % de las ventas a inversión anual en maquinaria. Esta política de reinversión se considera clave para atender los requisitos de calidad y trazabilidad que exige el nuevo sector.
Mercados y ajuste estratégico
Italia y Polonia constituyen los principales destinos fuera de España, mientras que Países Bajos destaca en aplicaciones no automotrices. La situación económica de Alemania ha llevado a la compañía a revisar sus prioridades geográficas. Aunque el acuerdo Mercosur abre posibilidades en América Latina, esa vía aún no se ha explorado de forma activa.
La confidencialidad forma parte habitual del trabajo, especialmente cuando se trata de planos o especificaciones técnicas. Una sola persona autorizada puede gestionar determinada información, práctica que la empresa ya aplica y que se intensificará con los proyectos de defensa. El reto tecnológico y la capacidad de ofrecer soluciones robustas a medida siguen siendo el núcleo de su propuesta de valor.
La apuesta por la industria dual en Ibi refleja un patrón más amplio en la Europa actual: empresas que aprovechan su experiencia en mecanizado y control de calidad para acceder a segmentos de mayor exigencia. CLR Reductores mantiene su base industrial local mientras prepara el salto hacia nuevos clientes y mercados que pueden definir su próxima etapa de crecimiento.
