Ciudad de México.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) llega al Paquete Económico de 2027 bajo una advertencia concreta del mercado: la consolidación fiscal no puede seguir desviándose en exceso sin elevar la presión sobre la deuda y la percepción de riesgo soberano. Citi México pidió al gobierno federal evitar nuevos aplazamientos en la reducción del déficit, en un contexto en el que las metas fiscales de los últimos años se han pospuesto y ya son observadas de cerca por las calificadoras.
Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México, sostuvo que el próximo presupuesto será una prueba relevante para medir hasta dónde el gobierno mantendrá su trayectoria de ajuste o si volverá a suavizarla. La lectura del banco es que las desviaciones se han vuelto recurrentes y graduales, pero no por ello menos delicadas: cada retraso en el equilibrio fiscal prolonga la presión sobre los ratios deuda/PIB y complica la estabilidad de las cuentas públicas.

Ruiz expuso en conferencia de prensa que la discusión no está en si México puede sostener una ruta de ajuste, sino en cuánto margen queda para seguirla postergando. “Va a ser muy importante notar en el Presupuesto que se publica en unas semanas qué tanto se va a seguir desviando la consolidación fiscal o la van a mantener”, dijo. A su juicio, la señal que envíe Hacienda será decisiva para las calificadoras, que recientemente modificaron perspectivas precisamente porque detectaron retrasos en el proceso de reducción del déficit.
El analista estimó un déficit fiscal de 4.4% del PIB para 2026 y de 3.7% para 2027, cifras que sugieren una corrección aún lenta frente a la magnitud del deterioro observado en años previos. Aunque Citi no contempla como escenario base la pérdida del grado de inversión, sí ve vulnerable esa evaluación si en los próximos ejercicios persisten las desviaciones en las metas fiscales y se agravan los problemas financieros de Pemex. En términos de mercado, la alerta no proviene sólo del tamaño del déficit, sino de la credibilidad del plan para reducirlo.
El diagnóstico de Citi también se apoya en la evolución de las finanzas públicas durante la primera mitad de 2026. Ruiz reconoció que, a nivel agregado, el déficit luce contenido, pero advirtió que el desglose muestra presiones más complejas. Persisten tensiones en el gasto social y, sobre todo, una subejecución de la inversión en infraestructura que no puede extenderse indefinidamente. Esa contención, dijo, ayuda temporalmente a las cifras, pero no constituye una solución sostenible porque el gasto tiende a acelerarse en la segunda mitad del año.
Ese punto cobra relevancia porque el gobierno tiene en puerta un Plan de Infraestructura que, por definición, exige mayores desembolsos. Si Hacienda intenta compensar la presión fiscal recortando inversión, el ajuste podría chocar con los propios compromisos de obra pública y crecimiento. Al mismo tiempo, el respaldo a Pemex sigue absorbiendo recursos en un entorno donde los ingresos tributarios y petroleros se mantienen por debajo del programa, lo que reduce el margen de maniobra para una consolidación más ordenada.
Ruiz añadió que el contexto macroeconómico tampoco favorece a las finanzas públicas. La actividad económica débil limita la recaudación, mientras que un tipo de cambio relativamente resiliente encarece el efecto en pesos de los ingresos petroleros, que se generan en dólares. A ello se suma el ambiente de tasas altas, que todavía presiona el costo financiero de la deuda. El resultado es un cuadro en el que cada fuente de alivio fiscal tiene un contrapeso inmediato, y donde la reducción del déficit exige decisiones más duras que simples ajustes contables.
En paralelo a esta advertencia, Citi México revisó al alza su previsión de crecimiento para 2026, de 1.1% a 1.3%. El cambio es moderado, pero confirma que la firma ve una economía que podría resistir un poco mejor de lo previsto. Aun así, el ajuste no modifica el fondo del mensaje: si el crecimiento sigue siendo insuficiente y la consolidación fiscal continúa aplazándose, la deuda podría estabilizarse con más dificultad y el escrutinio de los mercados seguiría aumentando.
