HERMOSILLO, Sonora.- Las ciclovías de Hermosillo requieren mantenimiento permanente, mayor protección y continuidad entre sus tramos para evitar que los ciclistas tengan que incorporarse de manera repentina al tráfico vehicular, señaló Hugo Moreno Freydig, integrante de Bukis a la Calle. La situación se presenta en espacios donde los confibicis resultan dañados por conductores que invaden los carriles exclusivos o se estacionan sobre ellos, como ocurre en la calle Yáñez, entre Puebla y el bulevar Luis Encinas.

Moreno Freydig explicó que los confibicis están diseñados para recibir el impacto de los vehículos y proteger a las personas que circulan en bicicleta. Por ello, consideró que el daño en estas estructuras no significa que hayan fracasado, sino que cumplieron la función de evitar que el golpe afectara directamente a los ciclistas. Sin embargo, precisó que deben ser reparados o reemplazados para que la separación continúe funcionando.
“En vez de que se dañe la integridad física de las personas, de los ciclistas, se dañen los objetos y obviamente tienen que estar siendo reemplazados”, señaló. En los puntos donde la invasión de automóviles ocurre con frecuencia, planteó añadir protecciones como bolardos para reforzar la división entre los carriles destinados a bicicletas y el espacio vehicular.
La instalación de bolardos ya había sido solicitada por colectivos ciclistas. En 2018, usuarios de bicicleta pidieron ampliar ese tipo de protección en la calle Rosales, debido a que algunos automovilistas utilizaban la ciclovía como una extensión del carril para vehículos. Ese antecedente forma parte de las peticiones que los grupos ciclistas han presentado para reducir las invasiones en estos espacios.
Además de la protección física, el siguiente problema identificado es la falta de continuidad. El integrante de la Mesa de Movilidad de Hermosillo ¿Cómo Vamos? mencionó que algunos tramos desaparecen y obligan a los ciclistas a incorporarse al tráfico. Señaló como ejemplo las vialidades cercanas a la Universidad de Sonora, entre ellas Luis Donaldo Colosio, General Piña, Reyes y Pino Suárez.
Para Moreno Freydig, la infraestructura ciclista debe ampliarse, conectarse y recibir mantenimiento constante, especialmente en los puntos donde los recorridos permanecen inconclusos. La interrupción de un tramo deja a quienes utilizan la bicicleta sin una separación física justo cuando deben continuar su trayecto por vialidades compartidas con automóviles.
Entre los sectores de Hermosillo con mayor presencia de ciclistas identificó los bulevares Solidaridad, Quiroga, Lázaro Cárdenas y Juan Bautista Escalante. En estas zonas se concentra parte de la actividad industrial de la ciudad y algunos trabajadores utilizan la bicicleta como medio de transporte.
Como una alternativa para reforzar la separación, Moreno Freydig propuso utilizar árboles y arbustos junto a las ciclovías. Esta infraestructura verde podría formar una barrera entre bicicletas y automóviles, proporcionar sombra durante los recorridos y contribuir a captar agua de lluvia.
También cuestionó los carriles de prioridad ciclista que solo cuentan con señalización pintada sobre un espacio compartido con automóviles. A su juicio, ese tipo de demarcación ofrece poca protección frente a conductores que circulan a exceso de velocidad, presionan al ciclista o utilizan el claxon de manera constante.
