Por Redacción | 1 de julio de 2026
El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF) informó que el deterioro de las perspectivas de crecimiento económico, tanto global como nacional, constituye el riesgo financiero más citado por los intermediarios en la Encuesta de Percepción de Riesgo Sistémico del primer semestre de 2026. La conclusión surge tras la sesión ordinaria celebrada el martes, en la que participaron las principales autoridades financieras del país.
Según el organismo, los encuestados distinguen claramente entre riesgos externos, asociados a la desaceleración mundial, y riesgos internos, vinculados a la evolución de la actividad productiva mexicana. Esta percepción coincide con un contexto en el que la inflación ha repuntado por el encarecimiento de energéticos y en el que persiste la incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio.
Riesgos no financieros y factores geopolíticos
Además del riesgo económico, la categoría de riesgos no financieros más mencionada corresponde a factores políticos, geopolíticos y sociales. El CESF señaló que la prolongación de tensiones en Oriente Medio podría afectar los precios de los hidrocarburos y otras materias primas, con consecuencias directas sobre las cadenas de suministro y los flujos comerciales internacionales.

La volatilidad en los mercados financieros globales se redujo notablemente en abril, impulsada por expectativas de una posible resolución del conflicto y la reapertura del estrecho de Ormuz. No obstante, el organismo advirtió que cualquier variación en las negociaciones o en las expectativas sobre el sector tecnológico puede revertir rápidamente esa calma.
Panorama de México y estabilidad crediticia
En el caso de México, los mercados financieros locales han operado con relativa estabilidad y baja volatilidad. Los datos disponibles apuntan a una recuperación de la actividad económica durante el segundo trimestre, tras la contracción observada entre enero y marzo. Sin embargo, el CESF prevé que persistan holguras en la economía y riesgos a la baja asociados al entorno externo.
Dos de las tres principales agencias calificadoras mantuvieron la nota soberana de México, mientras que la tercera la redujo un escalón. Todas conservan el grado de inversión, lo que refleja que, pese a la revisión, el país sigue siendo considerado apto para el acceso a financiamiento en condiciones razonables.
Resiliencia del sistema financiero
El CESF reiteró que el sistema financiero mexicano mantiene una posición sólida y capaz de absorber eventuales choques derivados de la coyuntura internacional. Esta fortaleza se sustenta en niveles adecuados de capital, liquidez y provisiones, que permiten preservar el funcionamiento ordenado de los intermediarios incluso ante escenarios adversos.
La actualización sobre actividades financieras no sujetas a regulación tradicional también formó parte de la sesión. El organismo continuará monitoreando estos segmentos para identificar posibles focos de vulnerabilidad que puedan transmitirse al resto del sistema.
En conjunto, el informe del CESF dibuja un entorno donde la incertidumbre externa sigue siendo el factor dominante. La combinación de un crecimiento más débil, presiones inflacionarias y tensiones geopolíticas exige mantener la vigilancia sobre los canales de transmisión hacia el sistema financiero nacional, sin que por ello se observe, hasta ahora, una amenaza inmediata a su estabilidad.
