Carteles cobran por huacales

El crimen organizado ya no se limita a cobrar piso: está fijando el precio de insumos clave para la cosecha y empujando la extorsión hasta la base misma de la cadena agrícola. En Tamaulipas, el Cártel del Golfo elevó 150% el costo de los huacales en tres años, y el esquema ya fue detectado en al menos ocho estados, con impacto directo sobre naranja, limón y aguacate.

El caso de Michoacán muestra el costo de denunciar esta captura. Bernardo Bravo advirtió en 2025 sobre la venta obligada de huacales sellados en Apatzingán y meses después fue asesinado. La lógica es clara: quien controla la caja controla la cosecha, el transporte y la comercialización, mientras la violencia disciplina a productores que ya no pueden asumir el sobreprecio.

La expansión del modelo sugiere una extorsión más sofisticada que el cobro armado tradicional. El cartel no solo cobra por cada caja; convierte un insumo logístico en mecanismo de control territorial y financiero, con efectos en la producción, la tala ilegal y las rutas de distribución. La agricultura formal queda así atrapada en una economía paralela donde producir también significa pagar por existir.

Artículos relacionados

Últimos artículos