La Cámara Nacional de Autotransporte de Carga (Canacar) pidió al Congreso de la Unión elevar el presupuesto destinado a la rehabilitación y modernización de carreteras a un rango de entre 1% y 3% del gasto público total, al considerar que la red carretera es un componente estratégico para el traslado de mercancías, el comercio exterior y la seguridad logística del país.
Augusto Ramos Melo, presidente del organismo, planteó la solicitud durante la Asamblea de la Asociación Nacional de Empresarios de Rastreo y Protección Vehicular (ANERPV), en un contexto en el que el sector transportista busca influir en la discusión presupuestaria que arrancará a partir del 1 de septiembre, cuando el Legislativo reciba y revise las prioridades del gasto federal.

Ramos Melo sostuvo que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ya presentó una petición de recursos para modernización, conservación y rehabilitación de carreteras, pero subrayó que ahora corresponde a los legisladores aprobar una asignación acorde con la magnitud del rezago. Recordó que para 2026 se destinó 0.45% del gasto federal a conservación carretera, una proporción que, a juicio de la industria, resulta insuficiente para atender el deterioro acumulado.
El dirigente de Canacar argumentó que el estado de la infraestructura no es un asunto aislado de obra pública, sino una condición para garantizar el movimiento seguro de bienes de exportación e importación. En su lectura, un presupuesto más alto reduciría costos operativos, mejoraría los tiempos de traslado y disminuiría riesgos para las cadenas de suministro que dependen del autotransporte.
La petición adquiere peso por la relevancia del intercambio comercial por carretera entre México y Estados Unidos. De acuerdo con las cifras expuestas por el organismo, en 2025 México exportó 6 billones 512 mil millones de pesos en mercancías al mercado estadounidense, mientras que los fabricantes y productores de ese país vendieron más de 10 billones 307 mil millones de pesos al mercado mexicano. En ese flujo, 77% de las importaciones desde Estados Unidos ingresaron por transporte carretero, y 68% de las exportaciones mexicanas salieron por esa misma vía.
Para la industria, esos datos refuerzan la idea de que la infraestructura carretera ya no puede verse solo como una red interna de movilidad, sino como parte de la competitividad comercial de Norteamérica. Cualquier deterioro en rutas federales, accesos industriales o corredores fronterizos impacta de manera directa en tiempos de entrega, seguros, mantenimiento de unidades y capacidad de respuesta de las empresas exportadoras.
Ramos Melo también abordó el frente de seguridad, otro de los factores que presionan al sector. Explicó que Canacar ha trabajado con autoridades federales para evitar que el autotransporte quede expuesto a bloqueos cuando fuerzas de seguridad detienen a integrantes de la delincuencia organizada, como ocurrió el 19 de agosto en Michoacán.
Según el empresario, en ese caso el organismo fue notificado con anticipación y pudo alertar a los transportistas para buscar rutas alternas. Sostuvo que esa coordinación permitió evitar daños a unidades y mercancías, además de contener el impacto sobre la circulación en las carreteras del estado. Agregó que, cuando hay avisos por parte de la autoridad, estos suelen llegar con una ventana muy breve, de minutos a un máximo de dos horas, tiempo que obliga a reaccionar con rapidez.
El presidente de Canacar afirmó que la principal afectación al sector sigue siendo el robo de mercancías, aunque los bloqueos provocados por grupos delictivos también representan un riesgo recurrente para los operadores. En ese contexto, la demanda de más presupuesto no solo busca reparar pavimento o ampliar capacidad vial, sino fortalecer una red que soporte la presión simultánea de inseguridad, rezago físico y mayor intensidad del comercio exterior.
