Con una inversión superior a 242 millones de pesos y la recuperación de casi 20 mil metros cuadrados de espacio público, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, inauguró la Utopía “Elena Poniatowska Amor” en el barrio de San Lucas, en la alcaldía Coyoacán. El proyecto beneficiará de forma directa a más de 130 mil habitantes de 17 colonias y se integra a la red de equipamientos comunitarios que la administración capitalina ha venido desplegando bajo el modelo de Utopías, concebido para concentrar servicios sociales, culturales y deportivos en un mismo punto.
La inauguración se realizó con la presencia de la escritora Elena Poniatowska, cuya trayectoria dio nombre al complejo, además de representantes de la cultura, legisladores y funcionarios locales y federales. Brugada sostuvo que la denominación reconoce a una de las autoras más influyentes de la literatura mexicana contemporánea, no solo por su obra, sino por su vínculo con causas sociales, la memoria histórica y la defensa de grupos vulnerables. Ese encuadre coloca el proyecto en una lógica política clara: no se presenta como una obra aislada, sino como una intervención urbana con contenido simbólico y social.

Un modelo de servicios concentrados
La mandataria capitalina defendió que las Utopías responden a cuatro ejes: cuidados, urbanismo social, proximidad y sostenibilidad ambiental. En esa línea, afirmó que el objetivo es acercar servicios gratuitos y de calidad a la población, reducir barreras de acceso y reforzar el tejido comunitario. La apuesta es relevante porque combina infraestructura dura con oferta de atención cotidiana, algo poco frecuente en proyectos públicos de este tamaño en zonas urbanas consolidadas.
De acuerdo con el gobierno local, el complejo incluye comedor, lavandería, Centros de Atención y Desarrollo Infantil, Casa de Día para personas mayores, consultorios médicos, atención odontológica, mastografía, servicios para mujeres, rehabilitación física y atención a personas con discapacidad. También incorpora un Centro Comunitario para Personas con Parkinson, que la jefa de Gobierno describió como un servicio público gratuito único en la capital. A ello se suman una alberca semiolímpica, gimnasio, agencia de empleo, atención a personas en situación de violencia, programas para la diversidad sexual y servicios de salud mental y atención al consumo de sustancias.
El secretario de Obras y Servicios, Raúl Basulto Luviano, detalló que la obra transformó un predio de más de 9 mil metros cuadrados mediante la rehabilitación y construcción de más de 18 mil metros cuadrados de infraestructura pública. Según su balance, el complejo fue diseñado para operar como un punto de acceso múltiple, con laboratorio, pabellón deportivo, espacios para taichi, yoga y ping-pong, además de un centro de transformación digital con impresoras 3D, 150 computadoras y una escuela de juegos y animación.
Cultura, cuidados y mensaje político
La dimensión cultural ocupa un lugar central en el proyecto. Entre sus espacios destaca el Museo Coyote, orientado al arte contemporáneo y popular, que abrirá con una experiencia inmersiva sobre Frida Kahlo y Diego Rivera. El montaje incluye cerca de 300 imágenes, recursos audiovisuales, realidad virtual y áreas interactivas para niñas, niños y jóvenes. También habrá un foro para artes escénicas y salas para formación artística, musical y literaria, con actividades dirigidas especialmente a jóvenes y mujeres interesadas en la creación literaria.
En su intervención, Elena Poniatowska celebró que la primera Utopía de Coyoacán lleve su nombre y afirmó que el espacio puede ofrecer a las nuevas generaciones un lugar de protección, trabajo y esperanza. Epigmenio Ibarra también tomó la palabra para destacar el proceso de transformación democrática del país y agradeció el trabajo del gobierno capitalino. En un cierre con tono comunitario, el vecino Mauricio Ocampo llamó a usar y cuidar las instalaciones como un bien común, subrayando que el proyecto pertenece a toda la población del barrio y de la alcaldía.
Más allá del acto inaugural, la Utopía de San Lucas muestra la estrategia de Brugada para convertir equipamientos públicos en nodos de atención social y legitimación política. El modelo apuesta por llevar al mismo sitio servicios que normalmente están dispersos, con la intención de reducir costos de tiempo, ampliar cobertura y generar apropiación territorial. Su impacto real dependerá de la operación cotidiana, la continuidad presupuestaria y la capacidad del gobierno para sostener servicios gratuitos de alta demanda en una ciudad con profundas desigualdades territoriales.
