El Gobierno brasileño anunció el comienzo de la eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles, establecidos en abril para contrarrestar el alza derivada del conflicto en Medio Oriente. El Ministerio de Hacienda confirmó que la reducción del apoyo al diésel entró en vigor este miércoles, mientras que el ajuste para la gasolina se comunicará en los próximos días.

La decisión responde a la estabilización del precio internacional del Brent, que regresó a cerca de 80 dólares por barril tras la distensión geopolítica. El secretario ejecutivo Rogério Ceron subrayó que el programa fue concebido como temporal y que su mantenimiento prolongado generaría distorsiones fiscales permanentes. El retiro escalonado busca evitar saltos abruptos en los precios internos.
Impacto en la política monetaria
La normalización del mercado petrolero reduce una fuente clave de incertidumbre inflacionaria. El FMI, tras su reciente misión técnica, destacó la resiliencia de la economía brasileña y proyectó un crecimiento del PIB del 2,5 % a mediano plazo. La entidad recomendó mantener flexibilidad en la tasa de interés, actualmente en 14,5 %, mientras la inflación se acerca al objetivo del 3 % hacia 2028. Brasil, como productor de crudo, cuenta con un margen relativo de protección ante nuevos repuntes externos.
Riesgos y próximos pasos
El Gobierno advirtió que el cronograma podrá revisarse si resurgen tensiones o si el crudo registra alzas sostenidas. El FMI insistió en la necesidad de reformas fiscales y en destinar eventuales ingresos extraordinarios del petróleo al ahorro público, con el fin de reducir la deuda y crear espacio para inversión productiva. El monitoreo constante de los precios internacionales será determinante para calibrar el ritmo de la desmantelación.
