El auge de las entregas en horas ha reconfigurado el mercado inmobiliario industrial de Monterrey. La presión por ubicar centros logísticos cerca de los consumidores finales ha elevado el precio del suelo urbano y multiplicado la competencia entre empresas y desarrolladores.

Datos de Colliers muestran que en el primer trimestre de 2026 la absorción neta alcanzó 186 000 metros cuadrados, con una tasa de disponibilidad de 7,5 % y rentas estables en 7 dólares por metro cuadrado al mes. A diferencia del nearshoring de manufactura, que requiere grandes extensiones, la logística de última milla valora sobre todo la proximidad a zonas densas.
Características de la nueva demanda
Los centros de última milla suelen medir entre 5 000 y 10 000 metros cuadrados, exigen buena conectividad vial e infraestructura para operaciones intensivas de carga y descarga. Esta especialización ha incrementado las rentas en ubicaciones urbanas consolidadas, donde la escasez de suelo obliga a proyectos más compactos y eficientes.
Perspectivas para Monterrey
La combinación de una base industrial consolidada, su posición en el corredor norte y el crecimiento del comercio electrónico sitúa a Monterrey como uno de los mercados con mayor potencial para este tipo de infraestructura. Los parques logísticos urbanos de menor escala y los desarrollos que maximicen el uso del espacio sin sacrificar operatividad serán los más demandados en los próximos años.
