La Bolsa Mexicana de Valores cerró este martes con pérdidas por cuarta sesión consecutiva, en una jornada marcada por el regreso de la cautela global frente al conflicto en Medio Oriente. El S&P/BMV IPC, principal referencia del mercado accionario local, retrocedió 0.50% para ubicarse en 63,933.69 puntos, mientras que el FTSE BIVA cedió 0.43% y terminó en 1,290.54 unidades.
El movimiento confirmó una corrección que ya venía tomando forma desde días previos y que llevó al índice líder a niveles no vistos desde marzo. En la racha más reciente, el IPC acumula una caída de 2.77%, una señal de que los inversionistas han reducido exposición a activos de riesgo ante un entorno externo más incierto y con menos visibilidad sobre el rumbo de las tasas en Estados Unidos.

Dentro del índice de referencia predominó el tono negativo. Cemex encabezó las bajas con un descenso de 3.64%, a 18.29 pesos por acción, seguida por Volaris, que perdió 3.59% hasta 12.63 pesos, y Televisa, que retrocedió 3.38% a 9.43 pesos. La amplitud de las pérdidas sugiere una presión generalizada más que un ajuste aislado en un solo sector.
La lectura del mercado apunta a una combinación de factores. Por un lado, persisten las preocupaciones por la guerra en Medio Oriente después de que concluyó el periodo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán y de que circularon nuevas amenazas atribuidas a Donald Trump contra Omán, episodios que reforzaron la aversión al riesgo. Por otro, el mercado está a la espera de las minutas de la reunión más reciente de la Reserva Federal, que se publicarán mañana y podrían ofrecer pistas sobre el debate interno del banco central estadounidense en un momento en que han disminuido las apuestas por nuevos aumentos de tasas.
Ese doble frente, geopolítico y monetario, suele afectar con fuerza a mercados emergentes como el mexicano, especialmente cuando se combina con valuaciones que ya venían exigidas en algunos emisores. La caída de Cemex refleja también la sensibilidad de las acciones ligadas al ciclo económico y a la percepción de crecimiento global, mientras que el retroceso de Volaris y Televisa muestra que la presión no se limitó a un solo segmento del mercado.
En lo que va del año, el S&P/BMV IPC todavía conserva un saldo negativo de 0.58%, lo que mantiene al mercado local prácticamente en terreno plano pese a episodios de avance durante el ejercicio. El retroceso acumulado en las últimas sesiones vuelve a poner en primer plano la fragilidad del rebote bursátil mexicano, que depende en buena medida de que se moderen las tensiones externas y de que la señal de la Reserva Federal no añada una nueva fuente de volatilidad.
