Bolivia libera el dólar tras 15 años de control

Bolivia abandonó el lunes el régimen de tipo de cambio fijo que mantuvo durante quince años y permitió que el precio del dólar se determine diariamente según las operaciones del mercado financiero. La decisión, adoptada por el gobierno de Rodrigo Paz, busca atraer divisas y aliviar la escasez que ha distorsionado la economía desde hace varios años.

El fin de una era cambiaria

Desde 2011 el Banco Central mantenía el dólar oficial en 6,96 pesos bolivianos. Esa paridad ya no reflejaba la realidad del mercado y había dado origen a un dólar paralelo que se negociaba a precios considerablemente superiores. Con la nueva norma, la cotización oficial se fijará cada día según el promedio de las transacciones libres en el sistema financiero. El primer valor publicado fue de 9,73 pesos bolivianos, lo que representa una depreciación cercana al 40 % respecto del nivel anterior.

El presidente Paz justificó la medida como parte de un esfuerzo más amplio por “ordenar la economía” y atraer recursos externos. El anuncio llegó apenas días después de que el mandatario decretara estado de excepción para poner fin a siete semanas de bloqueos de carreteras que habían agravado la escasez de combustibles y alimentos.

Antecedentes económicos y políticos

Durante la década de 2000 Bolivia vivió un periodo de expansión sostenida impulsado por elevados precios internacionales del gas natural y los minerales. Las exportaciones permitieron acumular reservas internacionales y financiar programas sociales bajo el gobierno de Evo Morales. Sin embargo, la nacionalización de los hidrocarburos y la posterior caída de los precios de las materias primas redujeron drásticamente los ingresos. Las reservas en dólares comenzaron a descender de forma persistente y el desequilibrio se hizo visible durante la administración de Luis Arce, que enfrentó la primera recesión desde 1986.

Al asumir el poder en noviembre de 2025, Paz heredó una economía con reservas bajas y un amplio diferencial entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Su programa incluye la revisión de empresas públicas deficitarias y un ajuste del gasto estatal. Los sindicatos y organizaciones afines a Morales respondieron con protestas que incluyeron cortes de ruta y que terminaron solo tras la declaración del estado de excepción.

Impacto inmediato en precios y actividad

La depreciación del peso boliviano encarecerá de inmediato los productos importados, desde alimentos hasta insumos industriales. Comerciantes del mercado de El Alto, que ya operaban con el dólar paralelo, observaron que el nuevo precio oficial se acerca al que ya pagaban. Una vendedora de ropa señaló que el ajuste reconoce la realidad que el sector informal enfrentaba desde hace tiempo.

Fernando Romero, presidente del Colegio de Economistas de Tarija, advirtió que los hogares sentirán el alza de precios, pero también consideró que la medida puede sentar las bases para una economía más competitiva si logra reactivar las exportaciones y atraer inversión extranjera directa. El efecto final dependerá de la evolución de las reservas y de la respuesta de los sectores productivos.

Reacciones políticas y sociales

Evo Morales, desde su refugio en el Trópico de Cochabamba, criticó la decisión y sostuvo que traslada el costo de la crisis a los trabajadores. El exmandatario enfrenta una orden de captura por un caso de presunta trata de menores que él califica de persecución política. Las tensiones entre el actual gobierno y el movimiento que lideró Morales durante dos décadas siguen marcando el debate económico.

Organizaciones empresariales han expresado cautela. Aunque valoran la eliminación de distorsiones cambiarias, advierten que la falta de dólares en el sistema formal podría prolongarse si no se restablece la confianza de los exportadores y de los inversionistas. El gobierno, por su parte, insiste en que la flotación administrada permitirá una asignación más eficiente de las divisas disponibles.

Perspectivas a mediano plazo

El éxito de la nueva política dependerá de la capacidad del Banco Central para estabilizar expectativas y de la evolución del superávit comercial. Una depreciación ordenada puede mejorar la competitividad de las exportaciones no tradicionales, pero también aumenta el servicio de la deuda en moneda extranjera y presiona los precios internos. Los próximos meses serán decisivos para evaluar si el cambio de régimen cambiario contribuye a reducir la incertidumbre o si, por el contrario, amplifica las tensiones sociales ya existentes.

Bolivia enfrenta ahora el desafío de combinar la flexibilidad cambiaria con medidas que preserven el poder adquisitivo de los hogares de menores ingresos y que al mismo tiempo estimulen la inversión productiva. La experiencia de otros países de la región muestra que la transición desde un régimen fijo hacia uno más flexible requiere coordinación entre política monetaria, fiscal y comercial para evitar efectos secundarios indeseados.

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