Desde las 07:04 horas del viernes 26 de junio, el bulevar Morelos permaneció bloqueado a la altura de la calle Luis Orci, frente al Hospital Dr. Fernando Ocaranza del ISSSTE en Hermosillo. Trabajadores, asociaciones de pacientes y familiares decidieron interrumpir la circulación para exigir explicaciones sobre la interrupción eléctrica que afectó el nosocomio la noche anterior. El corte duró 45 minutos y, según el personal médico, la planta de emergencia no se activó de inmediato, obligando a atender de forma manual a pacientes que requieren soporte vital constante.
El incidente ocurrió entre las 23:00 y las 23:45 del jueves. Aunque la falla eléctrica fue generalizada en la ciudad, el personal del hospital subrayó que la normativa establece que la planta de emergencia debe entrar en funcionamiento a más tardar diez minutos después de la interrupción. Luis Arturo Maldonado, enfermero intensivista y vocero del movimiento, señaló que la demora puso en riesgo a pacientes en áreas críticas. “Sabemos que ayer fue un problema de toda la ciudad, pero ¿por qué no entró la planta de emergencia?”, cuestionó.

Cronología y respuesta institucional
Los manifestantes decidieron mantener el bloqueo hasta que los delegados del ISSSTE en Sonora acudan personalmente a dialogar. Maldonado aclaró que ya existe comunicación con el Gobierno del Estado, pero no con los responsables directos del instituto. La exigencia central es la instalación de una mesa tripartita que incluya a trabajadores, autoridades estatales y representantes del ISSSTE para revisar el estado de la infraestructura eléctrica y los protocolos de emergencia. Hasta el momento, los delegados no han comparecido, lo que prolonga la protesta y mantiene cerrada la vialidad en ambos sentidos.
Elementos del Departamento de Tránsito Municipal se desplegaron para desviar el flujo vehicular. Las rutas alternas recomendadas incluyen el uso de las calles Juárez e Israel González en sentido norte-sur, así como el bulevar Valentín Gómez Farías para quienes transitan hacia el oriente. Las autoridades advirtieron que quienes circulen por el norte de la ciudad deben considerar tiempos adicionales de traslado, especialmente quienes se dirigen al sector del ISSSTE o al propio hospital.
Riesgos operativos y regulación
La interrupción eléctrica expuso una brecha entre la regulación federal y su aplicación local. Los hospitales del ISSSTE están obligados a contar con sistemas de respaldo que garanticen continuidad en cuidados intensivos, quirófanos y equipos de soporte vital. La demora de 45 minutos supera con creces el límite de diez minutos establecido, lo que genera interrogantes sobre el mantenimiento preventivo de las plantas de emergencia y los simulacros de respuesta. Especialistas consultados indican que fallas de este tipo suelen derivar de problemas en los interruptores automáticos, falta de combustible o revisiones técnicas postergadas.
El reclamo de los trabajadores no se limita al episodio del jueves. Incluye también deficiencias estructurales acumuladas: ventilación inadecuada en algunas áreas, escasez de insumos básicos y sobrecarga de personal en turnos nocturnos. Estos elementos, aunque no fueron el detonante inmediato de la protesta, forman parte del contexto que explica la decisión de bloquear la vialidad como medida de presión.
Impacto en pacientes y familiares
Familiares de pacientes hospitalizados se sumaron a la manifestación para visibilizar la vulnerabilidad de quienes dependen de atención continua. Uno de los testimonios recogidos durante la jornada señaló que la falta de energía afectó monitores cardíacos y bombas de infusión, obligando al personal a realizar conteos manuales y ajustes constantes durante casi una hora. Aunque no se reportaron decesos, el episodio generó angustia entre los acompañantes y evidenció la fragilidad de los sistemas de respaldo en un hospital que atiende a miles de derechohabientes en Sonora.
La decisión de prolongar el bloqueo refleja una estrategia de visibilidad: los manifestantes consideran que solo la presencia física de los delegados puede garantizar compromisos concretos de reparación y mantenimiento. Al mismo tiempo, el cierre vial genera costos económicos para transportistas y usuarios que deben modificar sus trayectos diarios, un factor que las autoridades locales intentan mitigar con señalización y presencia de agentes de tránsito.
Contexto más amplio del sistema de salud
El caso de Hermosillo no es aislado. En los últimos años, varios hospitales del ISSSTE en distintas entidades han reportado problemas similares con plantas de emergencia durante apagones programados o imprevistos. Expertos en infraestructura hospitalaria señalan que el envejecimiento de equipos instalados hace más de dos décadas, sumado a presupuestos limitados para mantenimiento, incrementa la probabilidad de fallas. La protesta de los trabajadores puede interpretarse como un síntoma de tensiones más profundas entre las exigencias operativas diarias y la capacidad de respuesta institucional ante contingencias.
Las autoridades estatales han manifestado disposición para mediar, pero la ausencia de los delegados del ISSSTE mantiene el estancamiento. Mientras tanto, el personal médico asegura que continuará la vigilancia sobre el funcionamiento de la planta de emergencia y otros equipos críticos. La situación en el bulevar Morelos refleja, en última instancia, la necesidad de revisar protocolos de mantenimiento y canales de comunicación entre el instituto y sus trabajadores para evitar que episodios similares se repitan.
