El alcohol actúa como diurético y genera deshidratación, principal causa de los síntomas de resaca. Instituciones como la Mayo Clinic y el NIAAA indican que el tiempo es el único remedio real, ya que el organismo debe metabolizar las toxinas de forma natural.

Las opciones más efectivas son el agua natural ingerida a pequeños sorbos, sueros orales con electrolitos, caldos calientes ricos en sales y infusiones como jengibre o manzanilla. Estas bebidas reponen líquidos y minerales sin sobrecargar el estómago ni el hígado.
En cambio, el café aumenta la acidez gástrica y las bebidas energéticas añaden estimulantes peligrosos en un organismo ya fatigado. Consumir más alcohol solo retrasa la recuperación y agrava el daño. La prevención mediante moderación y buena hidratación previa sigue siendo la estrategia más segura.
