Barclays prevé que el arroz barato enfríe la inflación japonesa

Barclays prevé que una fuerte caída de los precios del arroz comenzará a moderar la inflación al consumidor en Japón desde octubre, al tiempo que las presiones subyacentes, los mayores costos energéticos y la debilidad del yen mantienen abiertas las expectativas de nuevas subidas de tasas del Banco de Japón. La entidad calcula que el abaratamiento del cereal podría restar alrededor de 0,3 puntos porcentuales a la inflación subyacente-subyacente entre octubre y diciembre.

La previsión se apoya en el precio provisional fijado por la Federación Nacional de Asociaciones Cooperativas Agrícolas de Niigata para el arroz Koshihikari de la cosecha de 2026: 18.500 yenes por cada 60 kilogramos. La cifra representa un descenso interanual del 38%, según Barclays, que atribuyó la reducción a una relajación considerable de la oferta y la demanda, favorecida por la disponibilidad de grandes volúmenes de arroz de la cosecha de 2025.

El banco espera que los menores precios se incorporen al índice de precios al consumidor cuando el arroz de la nueva cosecha tenga una distribución más amplia. El efecto podría extenderse a productos relacionados, incluidos el arroz envasado, las bolas de arroz y algunos alimentos servidos en restaurantes, de acuerdo con el análisis de Barclays.

La inflación subyacente mantiene su avance

La caída prevista en el arroz coincide con señales de persistencia en otros componentes de la inflación. En Tokio, el índice que excluye los alimentos frescos subió al 1,8% en agosto, frente al 1,7% del mes anterior. La medición que excluye tanto los alimentos frescos como la energía se aceleró al 2,0%, desde el 1,8%.

Barclays señaló que los menores precios del arroz pueden reducir temporalmente la lectura de inflación de los hogares sin eliminar las presiones procedentes de otras áreas. En julio, la contribución del arroz a la inflación subyacente-subyacente ya era negativa, con 0,14 puntos porcentuales, y la entidad espera una reducción mayor en el último trimestre de 2026.

Los costos de importación siguen siendo uno de los principales factores en sentido contrario. Barclays espera que la debilidad del yen y los elevados precios del crudo mantengan altos los costos del petróleo importado por Japón. Según sus estimaciones, los precios de importación del crudo estadounidense probablemente permanecerán más de un 50% por encima de los niveles de un año antes, mientras que los precios del petróleo de Oriente Medio se situarían cerca de un 40% más altos.

En este contexto, el subgobernador del Banco de Japón, Ryōzō Himino, evitó indicar de forma explícita una subida de tasas en septiembre, aunque mantuvo un tono restrictivo. Himino afirmó que los responsables de política monetaria deben considerar la posibilidad de que la inflación subyacente supere el objetivo del 2%.

Barclays interpretó esos comentarios como compatibles con un aumento de tasas en septiembre y mantuvo su previsión de nuevas alzas en enero y julio de 2027. Bajo ese escenario, la tasa de política monetaria alcanzaría el 1,8%. La entidad sostuvo que un endurecimiento oportuno podría limitar una mayor aceleración de la inflación y reducir la necesidad de ajustes más bruscos más adelante.

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