El Banco de México no tiene definida una ruta para los próximos ajustes a la tasa de interés y mantendrá sus decisiones sujetas a la evolución del panorama inflacionario, especialmente al comportamiento de los precios de los servicios. La gobernadora Victoria Rodríguez señaló que, por ahora, el nivel de referencia de 6.50 por ciento es adecuado para enfrentar el entorno macroeconómico, pero advirtió que será necesario corroborar que la formación de precios avance conforme a lo previsto.
La desinflación avanza más lentamente
Durante la presentación del Informe Trimestral abril-junio de 2026, Rodríguez explicó que la inflación de servicios ha mostrado una disminución gradual, aunque acompañada por choques recientes que han ralentizado el proceso desinflacionario. Aunque la actividad económica se reactivó en el segundo trimestre, la estimación del banco central sobre la brecha del producto permaneció en terreno negativo.
Banxico espera que la inflación de servicios continúe descendiendo, pero a un ritmo más lento que el calculado anteriormente. En la primera quincena de agosto, la inflación general anual se ubicó en 3.26 por ciento, frente al 3.14 por ciento previo. Los servicios registraron una variación de 4.34 por ciento, mientras que la inflación de mercancías fue de 3.51 por ciento. El índice subyacente, que excluye los bienes y servicios con mayor volatilidad, alcanzó 3.93 por ciento anual.

La meta de 3% se aplaza hasta 2027
La Junta de Gobierno reconoció el 6 de agosto que la desinflación será más gradual de lo previsto y retrasó al cuarto trimestre de 2027, desde el segundo trimestre del próximo año, el momento estimado para alcanzar la meta de inflación de 3.0 por ciento. En esa decisión también realizó ajustes menores a sus pronósticos para la inflación general y subyacente en los siguientes periodos.
La revisión de las previsiones coincide con la cautela observada entre los analistas. De acuerdo con la más reciente Encuesta Citi de Expectativas, 24 de 37 participantes no esperan cambios en la tasa de política monetaria del Banco de México. Las estimaciones mantienen el referencial en 6.50 por ciento para el cierre de este año. Para 2027, la previsión mediana también se ubica en ese nivel, aunque el rango de proyecciones va de 5.75 a 7.25 por ciento.
Los servicios concentran la preocupación
El subgobernador Jonathan Heath sostuvo que la permanencia de la tasa en 6.50 por ciento dependerá de la trayectoria inflacionaria y de la evolución de sus determinantes. Si la inflación de servicios persiste, consideró que el banco central tendría que actuar con mayor cautela y mantener sin cambios la tasa durante más tiempo. Heath identificó este componente como su principal preocupación y señaló que podría estar asociado con factores estructurales que van más allá de la política monetaria.
Galia Borja coincidió en que la inflación de servicios es uno de los principales riesgos para el panorama de precios y explicó que esa presión contribuyó a elevar los pronósticos de inflación general en la última decisión. Gabriel Cuadra agregó que el indicador depende de factores domésticos y responde con rezago a las condiciones de holgura económica. Omar Mejía, en cambio, destacó que las lecturas recientes han mejorado y sostuvo que el comportamiento observado no constituye un proceso inflacionario generalizado ni evidencia presiones amplias de demanda.
