Ausentismo deja incompleta a la Comisión Permanente

La Comisión Permanente del Congreso de la Unión sesionó con el pleno incompleto en 15 de sus 17 reuniones, equivalente al 88.2% del periodo revisado. Ninguna sesión comenzó con sus 37 integrantes presentes y solo el 1 y el 8 de julio se registró asistencia total. El dato muestra que la estructura prevista para garantizar la presencia legislativa no está cumpliendo ese objetivo.

El ausentismo no impidió formalmente el desarrollo de los trabajos, porque la apertura exige un quórum mínimo de 19 legisladores. Sin embargo, sí evidencia una operación marcada por llegadas tardías y participación irregular. En mayo, primer mes de actividades, la sesión del 21 comenzó con apenas 21 asistentes; el 6 de mayo acudieron 24 y el 25, 25. En algunos casos, los trabajos iniciaron más de una hora después del horario programado.

El sistema de sustitutos no corrige la falla

El llamado “reglamentillo” contempla 37 titulares y 37 sustitutos activos, capaces de reemplazar a cualquier integrante. El mecanismo fue diseñado para mantener completo el pleno sin depender de la asistencia individual de cada legislador. En la práctica, no ha evitado las ausencias: la posibilidad de sustitución opera como una red de respaldo, pero no asegura coordinación ni presencia efectiva.

El PAN concentró el mayor rezago: estuvo incompleto en 12 sesiones y solo reunió a sus seis representantes en cinco ocasiones. El 29 de julio fue su peor registro, con la presencia de únicamente Ricardo Anaya, Marcelo Torres e Iván Jaimes. Morena, con la representación más numerosa, tampoco logró completar a sus 19 integrantes en cuatro sesiones. El PVEM faltó a la totalidad de su bancada en dos reuniones, mientras el PRI y el PT lo hicieron en tres cada uno.

Movimiento Ciudadano fue la excepción, con asistencia perfecta de sus dos integrantes y sus respectivos sustitutos durante las 17 sesiones. El contraste entre bancadas sugiere que el problema no depende solo de la existencia de sustitutos, sino de la disciplina interna y de la capacidad de cada grupo para organizar relevos. Mientras el quórum mínimo permita iniciar los trabajos, la Comisión seguirá funcionando, pero con una representación incompleta que debilita la imagen de regularidad y responsabilidad institucional.

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