Construir en suelos duros y rocosos, emplear hormigón armado y adoptar formas compactas sin voladizos ni plantas irregulares constituye la base técnica para limitar el daño en zonas sísmicas, según explica Eugenia del Río, secretaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. Estas medidas no impiden el movimiento del edificio, sino que canalizan la energía sísmica de forma controlada para evitar el colapso.
Terreno y cimentación
El suelo forma parte estructural del edificio. Los terrenos arcillosos o arenosos amplifican las ondas sísmicas y, cuando el nivel freático es alto, pueden licuarse. En cambio, las rocas transmiten menos vibración y permiten cimentaciones convencionales reforzadas que absorben el primer impacto. Cuando el subsuelo es blando, se recurre a pilotaje profundo hasta alcanzar estratos firmes, una solución que eleva el coste pero reduce el riesgo de fallos en la base.

Materiales y geometría
El hormigón armado combina alta capacidad portante con ductilidad gracias a su armadura metálica interior. La madera estructural ligera también ofrece buen comportamiento, mientras que los muros de mampostería carecen de deformabilidad y colapsan con facilidad. Las plantas diáfanas en planta baja concentran daños por su menor rigidez lateral, por lo que se desaconsejan en zonas sísmicas. Las formas geométricas simples y simétricas distribuyen mejor las fuerzas horizontales; los voladizos y cambios bruscos de altura generan concentraciones de tensión que aceleran el deterioro.
Coste y aplicación práctica
El sobrecoste de aplicar estas normas en obra nueva es limitado cuando se integran desde el diseño inicial. En cambio, el refuerzo de edificios existentes resulta mucho más oneroso. En Venezuela, donde los dos sismos recientes podrían haber afectado hasta 58.800 construcciones, la reconstrucción exige revisar uno a uno los inmuebles aparentemente intactos, pues muchos presentan daños ocultos que pueden provocar colapsos diferidos. La aplicación coherente de estas reglas técnicas reduce pérdidas humanas y económicas sin requerir soluciones extremadamente costosas.
