La Arquidiócesis de México tomó la consigna “¿Y si sí?” que anima a la Selección en el Mundial de 2026 y la trasladó a los problemas estructurales del país. En su editorial del semanario Desde la fe, publicado el 5 de julio, la institución católica pregunta por qué esa misma esperanza no puede aplicarse a la violencia, las desapariciones y el suicidio juvenil.

El texto señala que el optimismo generado por el partido contra Inglaterra puede convertirse en compromiso concreto si la sociedad deja de esperar soluciones externas y comienza a actuar desde su entorno inmediato. Esta estrategia revela un cálculo pastoral: usar un momento de alta cohesión nacional para romper el fatalismo que suele acompañar los debates sobre seguridad y tejido social.
Preguntas que buscan acción
El editorial plantea interrogantes directos: ¿y si sí disminuyéramos la violencia? ¿y si sí recuperáramos la paz familiar? La Arquidiócesis vincula la respuesta a conductas cotidianas: escuchar a los jóvenes, reconstruir relaciones familiares y defender la dignidad de quienes son excluidos. El mensaje no se limita a la denuncia; exige que cada persona identifique su propia contribución antes de que termine el torneo.
Al situar el llamado justo antes del encuentro de octavos, la Iglesia aprovecha la atención masiva y advierte que los problemas persistirán cuando el Mundial concluya. La operación comunicacional resulta eficaz porque parte de un lenguaje compartido por millones y lo redirige hacia metas verificables de convivencia, sin depender de grandes anuncios institucionales.
