La posible imposición de aranceles por parte de la administración Trump a la cerveza mexicana ha reabierto el debate sobre cómo las medidas proteccionistas pueden afectar segmentos enteros de la economía estadounidense, más allá de las fronteras de producción. Marcas como Corona, Modelo y Pacífico, aunque elaboradas en México, generan la mayor parte de su valor económico dentro de Estados Unidos a través de distribución, venta minorista y consumo en bares y restaurantes.
Un informe elaborado por Stephen Moore y el economista David Ozgo, citado por Fox News, advierte que gravar estas importaciones no solo encarecería productos de alto margen, sino que pondría en riesgo empleos en actividades posteriores a la fabricación. La industria cervecera en su conjunto sostiene más de 2,42 millones de puestos de trabajo y aporta 471.000 millones de dólares anuales a la economía, según datos del Beer Institute y la National Beer Wholesalers Association de 2025.
El valor económico que permanece en territorio estadounidense
El análisis detalla que cada galón de cerveza mexicana genera aproximadamente 26,27 dólares de valor total. De esa cifra, cerca del 74 por ciento, es decir 19,42 dólares, se queda en Estados Unidos mediante distribución, transporte, publicidad, impuestos y márgenes de minoristas. En contraste, las cervezas nacionales de consumo masivo generan alrededor de 15,76 dólares por galón. Esta diferencia de precio, que alcanza un 52 por ciento superior para las marcas mexicanas en supermercados y licorerías, explica por qué el segmento importado resulta especialmente rentable para la cadena comercial local.

David Ozgo señaló en declaraciones a Fox News Digital que los aranceles no protegen empleos estadounidenses en este caso, sino que afectan el segmento más rentable del mercado cervecero. Solo el 5 por ciento de los 1,74 millones de empleos directos de la industria está vinculado a la elaboración; el resto corresponde a distribuidores, transportistas, personal de tiendas, restaurantes y equipos de mercadotecnia.
Razones detrás de la propuesta arancelaria y sus límites
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia de Trump orientada a reducir déficits comerciales y estimular la producción nacional. Sin embargo, los autores del informe argumentan que la cerveza no califica como producto estratégico ni de seguridad nacional, a diferencia de otros bienes donde los aranceles podrían justificarse. La medida aún carece de una política definitiva, pero el debate ya ha activado alertas entre minoristas y mayoristas que dependen de los márgenes elevados de estas importaciones.
Si las empresas deciden trasladar el costo del arancel al consumidor, los precios subirían; si optan por absorberlo, se reducirían los márgenes de distribuidores y puntos de venta, limitando posibles inversiones. Ninguna de las dos opciones resulta favorable para el empleo en la cadena posterior a la producción.
La importancia de la autenticidad de origen
Otro aspecto relevante es la dificultad de replicar estas marcas dentro de Estados Unidos sin perder valor comercial. El informe recuerda el precedente de Beck’s, cuya producción fue trasladada por Anheuser-Busch InBev a Missouri y generó demandas de consumidores por mantener la imagen de cerveza alemana. Ozgo enfatizó que los compradores valoran la autenticidad del origen: cuando un producto importado se comercializa como tal, cualquier cambio de procedencia erosiona parte de su atractivo y precio premium.
Marco regulatorio y rol de Constellation Brands
La operación de estas marcas en el mercado estadounidense está anclada en un acuerdo de 2013 derivado de la fusión entre Anheuser-Busch InBev y Grupo Modelo. El Departamento de Justicia ordenó entonces la venta del negocio estadounidense de Modelo a Constellation Brands para preservar la competencia y evitar alzas de precios. Las licencias incluyeron Corona Extra, Corona Light, Modelo Especial, Negra Modelo, Pacífico y Victoria, junto con la cervecería de Piedras Negras. Este antecedente muestra que la presencia de estas cervezas responde a un marco regulatorio diseñado para mantener equilibrio en el mercado, no solo a decisiones comerciales recientes.
En conjunto, el informe sugiere que los efectos de un arancel se concentrarían principalmente dentro de Estados Unidos, afectando a consumidores, distribuidores y trabajadores de la cadena de valor. La discusión ilustra las complejidades de aplicar medidas proteccionistas a productos cuya contribución económica trasciende el lugar de fabricación y se distribuye a lo largo de múltiples etapas del mercado interno.
