Anthropic dio un giro en la competencia por la IA: por primera vez superó a OpenAI en ingresos trimestrales, con 11.600 millones de dólares, más del doble que un año antes. El salto no solo refleja tracción comercial, sino también un cambio en la demanda: mientras ChatGPT pierde ritmo, Claude Code se consolidó como una herramienta de programación con fuerte adopción entre desarrolladores.

OpenAI, en cambio, ingresó 6.700 millones en el mismo periodo, frente a 5.700 millones en el trimestre previo, pero con un margen operativo todavía más presionado. La fotografía es clara: el liderazgo en IA ya no depende solo de la notoriedad del producto estrella, sino de la capacidad de capturar gasto sostenido en usos concretos y de alto valor. En esa transición, Anthropic ganó velocidad justo cuando su rival más conocido empieza a mostrar señales de fatiga comercial.
