El peso mexicano cerró la semana del 3 de julio con una ganancia acumulada de 0.26 por ciento, poniendo fin a dos semanas consecutivas de pérdidas. El tipo de cambio finalizó en 17.4685 pesos por dólar, impulsado principalmente por un reporte de nóminas no agrícolas en Estados Unidos que solo generó 57 mil empleos, muy por debajo de las expectativas del mercado. Esta cifra, junto con comentarios del presidente de la Reserva Federal sobre una moderación en las expectativas de inflación, generó una corrección a la baja del dólar a nivel global y permitió al peso recuperar terreno en un contexto de baja liquidez por el feriado estadounidense del 4 de julio.
Impacto inmediato en mercados y sectores productivos
La apreciación semanal del peso no se limita a un movimiento técnico aislado. Para los exportadores mexicanos que facturan en dólares, la fortaleza de la moneda local reduce los ingresos en pesos al convertir sus ventas, lo que puede comprimir márgenes en industrias como la automotriz y la electrónica. En contraste, las empresas importadoras de insumos intermedios ven aliviada su estructura de costos, un efecto que podría trasladarse parcialmente a precios al consumidor en los próximos trimestres. El diferencial de tasas entre Banxico y la Fed sigue siendo el principal soporte del carry trade que ha mantenido al peso relativamente estable durante el primer semestre de 2026.

Un primer análisis original indica que la debilidad del mercado laboral estadounidense no solo presiona a la baja al dólar, sino que también acelera la probabilidad de recortes de tasa por parte de la Fed antes de lo previsto. Si se materializa un recorte en diciembre de 2026, el atractivo relativo de los activos mexicanos podría incrementarse, atrayendo flujos de capital que hasta ahora se habían dirigido a otros mercados emergentes con mayores rendimientos. Esta dinámica podría reforzar la resiliencia del peso incluso ante la revisión del T-MEC, siempre que las condiciones de liquidez global permanezcan favorables.
Perspectivas desde diferentes actores del mercado
Los analistas de instituciones como Grupo Financiero Base destacan que la moderación de los precios energéticos derivada del acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha contribuido a reducir las presiones inflacionarias globales. Sin embargo, desde la óptica de los inversionistas institucionales extranjeros, la incertidumbre sobre la prórroga del T-MEC representa un riesgo estructural que podría erosionar la confianza en la estabilidad del tipo de cambio a mediano plazo. Una encuesta de Reuters proyecta que el USD/MXN se ubicará en 17.78 pesos dentro de doce meses, lo que implica una depreciación moderada respecto al cierre de junio.
Otro punto de vista proviene de los exportadores del sector manufacturero, quienes observan con cautela la posible reanudación de hostilidades en Medio Oriente. Un repunte en los precios del petróleo podría generar presiones inflacionarias que obliguen a Banxico a mantener su tasa de referencia en 6.50 por ciento por más tiempo, reduciendo el diferencial con la Fed y debilitando el flujo de capitales que actualmente sostiene al peso. Esta tensión entre factores externos e internos ilustra la fragilidad del actual equilibrio cambiario.
Riesgos estructurales y escenarios prospectivos
Un segundo análisis original sugiere que la combinación de una Fed menos restrictiva y una posible desaceleración del crecimiento estadounidense podría favorecer una mayor diversificación de cadenas de suministro hacia México, siempre que el T-MEC logre renovarse sin modificaciones sustanciales. Sin embargo, si el conflicto en Oriente Medio se reactiva y eleva nuevamente los precios energéticos, el traspaso a la inflación mexicana podría materializarse en los datos de los próximos meses, obligando a revisiones al alza de las proyecciones del tipo de cambio.
El tercer análisis original apunta a que el bajo volumen de operaciones registrado el viernes, debido al feriado en Estados Unidos, podría haber distorsionado la percepción de fortaleza del peso. Al reanudarse la actividad normal, cualquier dato de inversión fija bruta en México que resulte inferior a lo esperado podría revertir parte de las ganancias recientes. Los analistas de Monex ya anticipan un rango nocturno entre 17.41 y 17.54 pesos, reflejando la cautela que prevalece entre los operadores.
Los riesgos identificados incluyen tanto factores geopolíticos como decisiones de política monetaria. Un recorte adicional de tasas por parte de Banxico, aunque descartado por el consenso, reduciría el atractivo del carry trade y podría acelerar salidas de capital. Al mismo tiempo, la trayectoria de la inflación en ambos países y las próximas declaraciones de la Fed seguirán siendo los referentes clave que definirán si la apreciación del peso se consolida o si el tipo de cambio retoma una senda de depreciación gradual durante el segundo semestre de 2026.
