AMLO, dictador sin conciencia y corrupción militar

El expresidente Andrés Manuel López Obrador es señalado como el peor mandatario de México en tiempos recientes por su conversión del cargo en una satrapía populista que destruyó avances en salud, educación, economía y seguridad. Su decisión de asignar al Ejército y la Marina funciones ajenas a su mandato constitucional generó oportunidades de enriquecimiento ilícito en aduanas y obras públicas.

El caso actual de militares en la aduana de Matamoros, puerta de entrada masiva de huachicol, ilustra el origen de esta corrupción sistémica. Al colocar a las fuerzas armadas donde existía “manoteyo”, AMLO propició un deterioro institucional cuyos efectos persisten. La impunidad de estos actos se sostiene en la ausencia de conciencia propia de los dictadores, que impide cualquier rendición de cuentas.

Legado de impunidad

Este patrón de decisiones deliberadas multiplicó los males que pretendía combatir y dejó estructuras corruptas que siguen operando. La falta de contrapesos democráticos durante su mandato consolidó un ejercicio de poder que priorizó el control personal sobre el interés público.

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