Aldo de Nigris relató que una cena en el Nusr-Et Steakhouse de Ciudad de México derivó en una cuenta de más de 40 mil pesos. El influencer aceptó un corte de carne recomendado por Salt Bae al interpretarlo como cortesía del chef, pero el plato apareció incluido en la factura final.
Según su testimonio, Nusret Gökçe se acercó a la mesa y ofreció llevar la carne mientras el grupo solo pedía bebidas. Esa indicación generó la expectativa de que el platillo no se cobraría. La cuenta real incluyó varios cortes premium, algunos con láminas de oro comestible, muy por encima de los 2 mil 500 pesos que esperaba gastar.

Dinámica comercial bajo escrutinio
De Nigris señaló que varios meseros le confirmaron que el chef suele acercarse a las mesas con recomendaciones similares. Describió la práctica como un posible “modus operandi” que puede generar confusión entre clientes que asocian la atención personalizada con obsequios. El restaurante aún no ha respondido al relato.
Lección para experiencias de alto costo
El incidente revela cómo la fama de chefs mediáticos puede difuminar los límites entre hospitalidad y venta. En establecimientos que combinan espectáculo y precios premium, la ausencia de confirmación explícita sobre costos abre espacio a malentendidos costosos. La recomendación de verificar siempre si un platillo tiene cargo resulta especialmente relevante cuando la interacción proviene directamente del propietario o del chef.
Este tipo de episodios subraya la necesidad de mayor transparencia en el servicio de lujo, donde la cercanía del chef puede interpretarse como gesto generoso en lugar de estrategia comercial.
