Actividad industrial china retoma crecimiento en junio

La actividad industrial de China registró una expansión moderada en junio, según los datos oficiales publicados el martes por la Oficina Nacional de Estadística. El índice de gerentes de compras manufacturero alcanzó 50,3 puntos, superando el umbral de 50 que separa el crecimiento de la contracción y mejorando el estancamiento observado en mayo.

Este repunte se produce mientras las autoridades chinas intentan estabilizar la demanda interna en un contexto marcado por la volatilidad externa. El conflicto en Oriente Medio elevó los precios del petróleo durante el primer semestre, afectando los costos de producción de varios sectores manufactureros. Al mismo tiempo, la prolongada crisis del sector inmobiliario y el débil consumo de los hogares continúan limitando la recuperación interna.

Mejora selectiva en la demanda

El estadístico Huo Lihui señaló que la demanda del mercado mostró signos de mejora, especialmente en los segmentos de electrónica, equipos especiales y procesamiento de alimentos. Sin embargo, advirtió que persiste un desequilibrio entre oferta y demanda en industrias como los plásticos y la fundición de metales ferrosos, donde la capacidad instalada sigue excediendo las necesidades actuales del mercado.

Estos contrastes reflejan la naturaleza fragmentada de la recuperación industrial china. Mientras algunos subsectores ligados a la exportación y a tecnologías avanzadas logran mantener el ritmo, otros enfrentan presiones estructurales derivadas de la transición hacia un modelo de crecimiento menos intensivo en inversión inmobiliaria.

Dependencia de factores externos

El analista Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics, destacó que la economía china mantiene una fuerte dependencia de las exportaciones y de la tecnología de inteligencia artificial. Según sus estimaciones, la demanda externa continúa siendo el principal motor del sector manufacturero, lo que expone al país a fluctuaciones en el comercio global y a posibles cambios en las políticas arancelarias de sus principales socios.

Esta situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del actual impulso. Si bien el dato de junio ofrece un respiro temporal, la combinación de debilidad interna y riesgos geopolíticos sugiere que cualquier aceleración más robusta requerirá medidas adicionales de estímulo fiscal y monetario en los próximos trimestres.

En el contexto más amplio, el resultado de junio coincide con la fijación de metas de crecimiento más conservadoras para el próximo período quinquenal, lo que indica que las autoridades priorizan la calidad sobre la velocidad en la expansión económica.

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