Venezuela eleva a 3.535 los muertos por sismos

Las autoridades venezolanas actualizaron el lunes 6 de julio el balance de los terremotos del 24 de junio, que ahora deja 3.535 fallecidos y 16.740 heridos. El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, presentó las nuevas cifras, que representan 193 muertes más que el reporte del día anterior. Los trabajos de remoción de escombros continúan revelando víctimas en las zonas más afectadas de los estados Miranda y La Guaira.

Los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 provocaron daños extensos en infraestructura residencial y pública. Hasta la fecha se han rescatado 6.462 personas, mientras que 17.854 quedaron sin vivienda. Las autoridades mantienen operativos conjuntos que incluyen efectivos locales, voluntarios y equipos internacionales para atender las necesidades inmediatas de la población damnificada.

Cifras que reflejan el avance de las labores

El nuevo reporte detalla que 856 edificios sufrieron daños y 190 colapsaron por completo. Estas cifras explican en parte el desplazamiento masivo de familias que ahora dependen de 82 campamentos transitorios instalados por el gobierno. Además, se han atendido 86.794 familias en diferentes modalidades de asistencia humanitaria.

El número de rescatados se mantiene estable respecto a balances previos, lo que indica que las operaciones de búsqueda se concentran ahora en sectores de difícil acceso. En contraste, el conteo de fallecidos sigue en ascenso conforme avanzan las labores de localización entre los escombros.

Respuesta internacional y despliegue operativo

El operativo de emergencia reúne a 29.567 efectivos venezolanos, 27.930 voluntarios y 4.338 rescatistas procedentes de otros países. Los equipos extranjeros incluyen personal de México y Países Bajos, según imágenes difundidas por agencias de prensa que documentan su presencia en los municipios de Chacao y Caribe.

Las labores abarcan búsqueda de sobrevivientes, recuperación de cuerpos, retiro de escombros y distribución de ayuda básica. Esta coordinación multinacional refleja la magnitud del evento y la necesidad de recursos técnicos especializados para operar en estructuras colapsadas.

Actividad sísmica posterior y desafíos a largo plazo

Hasta el 6 de julio se habían registrado 1.048 réplicas. Las autoridades mantienen vigilancia constante sobre la actividad sísmica mientras evalúan la estabilidad de edificios que aún permanecen en pie. El proceso de retorno a la normalidad dependerá en gran medida de los resultados de estas inspecciones técnicas.

El impacto en la vivienda y los servicios básicos plantea interrogantes sobre los tiempos de reconstrucción. Las cifras de personas sin hogar y el número de familias atendidas muestran que la emergencia humanitaria se extenderá más allá de la fase de búsqueda y rescate.

Los datos oficiales revelan un escenario en evolución donde cada nuevo reporte ajusta las dimensiones del desastre. La combinación de pérdidas humanas, daños estructurales y desplazamiento poblacional exige una respuesta sostenida que integre recursos nacionales e internacionales durante los próximos meses.

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