Washington, 13 ago (EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró este jueves la decisión de un tribunal federal que mantiene vigentes los aranceles aplicados a los envíos de bajo valor acogidos a la exención conocida como de minimis, una medida que forma parte de su agenda comercial más restrictiva y que ahora queda respaldada, al menos de forma provisional, por la justicia.
“¡Gran victoria hoy en el Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU. contra uno de los vacíos legales más reprehensibles de la política comercial estadounidense: la llamada exención ‘de minimis’!”, escribió el mandatario en su red Truth Social, donde presentó el fallo como una confirmación de su ofensiva contra mecanismos que, a su juicio, favorecen la evasión arancelaria y el ingreso de mercancías sin suficiente control.

Una exención histórica, ahora bajo presión
La resolución desestimó la impugnación presentada por un importador contra la suspensión de las exenciones que Trump activó mediante dos órdenes ejecutivas el año pasado. Con ese movimiento, su gobierno revocó un régimen que durante más de un siglo había permitido el ingreso de paquetes con valor inferior a 800 dólares sin el pago de impuestos aduaneros, una excepción diseñada originalmente para simplificar envíos de pequeño monto y reducir costos administrativos.
La Casa Blanca sostiene que ese esquema terminó convertido en una puerta de entrada para prácticas abusivas. En su mensaje, Trump afirmó que remitentes extranjeros aprovecharon durante años la exención para enviar paquetes a Estados Unidos “libres de impuestos” y con menor supervisión, y aseguró que el sistema fue utilizado también por traficantes de fentanilo, falsificadores y otros delincuentes para introducir productos ilegales o peligrosos. Según el presidente, solo en 2024 esa exención costó al país unos 10.800 millones de dólares en ingresos arancelarios no percibidos.
Impacto sobre comercio electrónico y cadenas de envío
El fallo mantiene activos los cobros introducidos por el Gobierno, que hoy oscilan entre el 10 % y el 12,5 % en función del país de origen. En la práctica, la decisión consolida un cambio que afecta de forma directa al comercio electrónico transfronterizo, un sector que había crecido apoyado en la agilidad y el bajo costo de los envíos de pequeño valor. La medida también puede alterar los márgenes de plataformas y vendedores que basan parte de su negocio en la importación masiva de artículos de bajo precio.
Las consecuencias son especialmente sensibles para las firmas chinas Temu y Shein, cuya expansión internacional se ha apoyado en el envío individualizado de mercancías y en la exención de minimis para mantener precios competitivos en el mercado estadounidense. Aunque el fallo no resuelve de forma definitiva el debate jurídico sobre los aranceles, sí refuerza la posición del Gobierno en un terreno donde comercio, seguridad fronteriza y política industrial se han entrelazado de manera creciente.
La decisión judicial se inscribe además en una estrategia más amplia de Trump para endurecer la política comercial estadounidense y reducir espacios de entrada para importaciones de bajo costo, una línea que ha buscado combinar presión sobre socios comerciales, defensa de la recaudación y mensaje político interno sobre control fronterizo. El caso anticipa nuevas disputas sobre el alcance real de las medidas y sobre el equilibrio entre protección aduanera, competencia comercial y funcionamiento del comercio digital.
