Taiwán se consolidó en el primer semestre de 2026 como uno de los principales proveedores de México, impulsado por la fuerte demanda de insumos tecnológicos vinculados con la expansión de los centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos. De enero a junio, las importaciones mexicanas desde la isla alcanzaron 43 mil 915 millones de dólares, casi el doble del registro observado en el mismo periodo previo, informó el Banco de México.
La cifra colocó a Taiwán por encima de Europa como origen de bienes para el mercado mexicano. En el mismo lapso, los importadores mexicanos adquirieron 38 mil 120 millones de dólares en bienes, servicios y productos tecnológicos procedentes del bloque europeo. El cambio es relevante porque refleja una reconfiguración acelerada de las cadenas de suministro, donde los componentes de cómputo y semiconductores han ganado peso frente a la importación tradicional de maquinaria y manufacturas europeas.

El Banco de México atribuyó el salto en las compras a Taiwán a una demanda extraordinaria de insumos tecnológicos para fabricar componentes y equipos de cómputo destinados a los data centers de inteligencia artificial en Estados Unidos. Esa explicación ayuda a dimensionar el fenómeno: México no sólo importa mercancías para su consumo interno, sino que se ha convertido en un eslabón de manufactura y ensamble dentro de una cadena regional que conecta Asia con Norteamérica.
Asia gana terreno en la estructura importadora
Entre 2018 y 2025, la participación de Asia en las importaciones mexicanas pasó de 34.6% a 44.9%, hasta alcanzar un valor cercano a 298 mil 664 millones de dólares, de acuerdo con el representante empresarial citado en el reporte. El avance confirma una tendencia de fondo: la región asiática se ha vuelto una fuente estratégica de semiconductores, computadoras, circuitos integrados, equipos de telecomunicaciones y componentes para la industria automotriz.
En ese contexto, Taiwán ocupa una posición singular. La isla fabrica casi todos los microchips avanzados del planeta, piezas que hoy son esenciales para la construcción y operación de centros de datos de inteligencia artificial. La concentración de esa producción en un solo origen explica por qué un aumento en la demanda tecnológica global puede alterar con rapidez el mapa comercial de México y elevar de forma abrupta sus importaciones desde Asia.
Qué compra México y qué sigue trayendo de Europa
Las importaciones mexicanas de mayor valor se concentraron en partes y accesorios para máquinas y aparatos de oficina, equipos para procesamiento de datos, circuitos y microestructuras electrónicas, partes y accesorios para vehículos, aparatos de telefonía, automóviles, hierro, acero, aluminio y conductores eléctricos. La composición muestra la profundidad de la integración de México en plataformas globales de manufactura, particularmente en las industrias automotriz, electrónica, metalmecánica y de telecomunicaciones.
Europa conserva un papel importante en segmentos de mayor contenido industrial y especializado, como maquinaria, automatización, autopartes, vehículos, medicamentos, vacunas, turbinas, baterías y equipo médico. La comparación con Taiwán no implica una sustitución directa, sino un cambio en el peso relativo de cada región dentro de una canasta importadora cada vez más orientada a la tecnología y a los flujos asociados con la inteligencia artificial.
En el arranque de 2026, Estados Unidos siguió siendo el principal proveedor de México, con ventas por 130 mil 458 millones de dólares, seguido por China, con 65 mil 756 millones. La jerarquía confirma que el comercio exterior mexicano continúa anclado en Norteamérica, aunque con una dependencia creciente de Asia para bienes estratégicos. Para la industria mexicana, el desafío inmediato no es sólo comprar más, sino asegurar continuidad de suministro, diversificación y capacidad de adaptación frente a un mercado global donde los semiconductores se han convertido en un insumo crítico.
