Lento, pero seguro: el peso avanza

El peso mexicano se encaminó este jueves 13 de agosto a consolidar una apreciación gradual frente al dólar, en una sesión marcada por el ajuste de expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos. El movimiento ocurre después de que la inflación mayorista estadounidense mostrara en julio una desaceleración mayor a la prevista, impulsada por la baja en los costos de energía y alimentos, un dato que alivió parte de la presión sobre el tipo de cambio.

De acuerdo con Bloomberg, el tipo de cambio se ubicó en 17.05 pesos por dólar, un centavo por debajo del cierre del miércoles 12 de agosto. Aunque la variación es marginal, confirma una tendencia de fortalecimiento del peso que viene apoyándose en el diferencial de tasas y en la percepción de que la Reserva Federal mantiene espacio limitado para endurecer su postura sin afectar más el mercado laboral.

La lectura del índice de precios al productor en Estados Unidos dio al mercado una señal adicional de moderación. Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base, señaló que esa publicación debilitó al dólar durante la sesión, al reforzar la idea de que la inflación comienza a estabilizarse tras el repunte ligado al petróleo desde el inicio de la guerra con Irán. Para los operadores, el dato reduce la urgencia de mantener una postura restrictiva prolongada y abre la puerta a una mayor sensibilidad a indicadores laborales y de consumo.

El efecto se trasladó también al mercado cambiario local. Banamex reportó que el dólar se vende en 17.49 pesos y se compra en 16.51 unidades, una referencia que confirma la amplitud habitual entre precios de compra y venta en ventanilla. En el mercado de dinero, el bono estadounidense a 10 años se ubicó en 4.60 por ciento, mientras que el bono mexicano de plazo similar se mantuvo en 9.15 por ciento, una diferencia que sigue favoreciendo los flujos hacia activos en pesos.

La fortaleza relativa de la moneda mexicana no se explica sólo por el dato inflacionario estadounidense. También responde al entorno de tasas aún elevado en México, que ofrece un rendimiento superior al de Estados Unidos y sostiene el atractivo de la deuda local para inversionistas de cartera. Ese diferencial, sin embargo, no garantiza una apreciación lineal: cualquier cambio en la narrativa de la Fed, o una corrección en los mercados globales, puede alterar con rapidez el apetito por riesgo y el comportamiento del dólar.

En el tablero internacional, otras divisas también mostraron avances frente al billete verde. Entre las más apreciadas se colocaron el florín húngaro con 0.63 por ciento; la corona checa con 0.42 por ciento; el peso chileno con 0.39 por ciento; el shekel israelí con 0.35 por ciento, y el peso colombiano con 0.32 por ciento. El comportamiento conjunto sugiere un ajuste más amplio en favor de monedas emergentes y europeas, en una jornada en la que el mercado reaccionó a señales de enfriamiento inflacionario en la principal economía del mundo.

Para México, el cruce de factores mantiene abierta la posibilidad de que el tipo de cambio siga acercándose al umbral de 16 pesos por dólar, aunque de manera lenta y con episodios de volatilidad. El avance dependerá de que los datos en Estados Unidos confirmen una trayectoria desinflacionaria consistente y de que los inversionistas no reduzcan de forma abrupta su exposición a activos de mayor rendimiento. Por ahora, el peso conserva la ventaja, pero su ritmo sigue condicionado por un mercado que ajusta posiciones con cautela.

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