Madrid, 10 ago (EFE).- La mejora del empleo y de la formación entre los jóvenes españoles no se ha traducido en más autonomía residencial. Según un informe de CCOO presentado este martes con motivo del Día Internacional de la Juventud, la tasa de emancipación juvenil ha caído diez puntos en nueve años, desde el 41 % de 2016 hasta el 31 % de 2025, el peor retroceso registrado en Europa en ese periodo y muy por debajo de la media comunitaria, situada en el 50 % para la franja de 18 a 34 años.
El documento describe una generación con más estudios, menos paro y una menor temporalidad, pero atrapada por el precio de la vivienda. Esa combinación, lejos de abrir una transición más rápida hacia la vida independiente, ha ensanchado la distancia entre la mejora laboral y la posibilidad real de salir del hogar familiar. El sindicato interpreta esa brecha como un problema estructural, no como un retraso puntual asociado solo a la edad de entrada al mercado de trabajo.
La generación más formada
El informe subraya que la juventud actual es “la más formada de la historia de España”. Hace menos de cuatro décadas, solo el 21 % de la población joven tenía estudios superiores; hoy esa proporción alcanza el 54,2 % si se suman la FP superior y la universidad. La diferencia por sexo también es notable: el 48 % de los varones jóvenes cuenta con ese nivel educativo, frente al 61 % de las mujeres, una brecha que el documento lee como una estrategia femenina para mejorar empleo, salario y empleabilidad en un mercado todavía desigual.

La mejora académica ha ido acompañada de una evolución favorable del empleo. La tasa de paro juvenil, que llegó al 40 % en 2013, se redujo al 16 % en el primer semestre de 2026, de acuerdo con los datos que maneja CCOO. Además, la brecha de desempleo entre hombres y mujeres jóvenes prácticamente se ha cerrado: 15,8 % entre ellos y 16,4 % entre ellas. El sindicato atribuye parte de esta corrección al crecimiento económico diversificado, a la recuperación salarial y a una estructura de empleo de mayor calidad que la de años anteriores.
Menos temporalidad, pero no suficiente
Otro de los avances destacados es la caída de la temporalidad. Entre 2018 y el primer semestre de este año, la tasa pasó de alrededor del 56 % al 32 % entre los jóvenes. El informe vincula ese descenso a varias dinámicas simultáneas: la subida del salario mínimo interprofesional, la creación de empleo a tiempo completo y la reforma laboral, que habría favorecido de forma especial a la población joven en el acceso a contratos más estables.
Pero el retrato no es homogéneo. CCOO advierte de que el sector público sigue concentrando tasas de temporalidad muy superiores a las del privado, con un 64 % frente al 28 % entre la población joven. También persiste una brecha relevante en el empleo a tiempo parcial: la parcialidad femenina es un 50 % superior a la masculina, una diferencia que el informe considera especialmente preocupante por su tendencia a prolongarse durante toda la trayectoria laboral, sobre todo cuando se suman las cargas de cuidados.
La vivienda frena la autonomía
La clave del deterioro en la emancipación no está, según el sindicato, en la falta de ingresos laborales aislada, sino en la incapacidad de convertir esa mejora en acceso a vivienda. La compra resulta inasumible para una parte importante de los jóvenes y el alquiler continúa encareciéndose, lo que retrasa la salida del domicilio familiar incluso entre quienes ya cuentan con empleo. El problema, además, no se limita a la etapa de 25 a 29 años: el retraso se extiende hasta los 30-34, consolidando una emancipación tardía cada vez más normalizada.
La paradoja que dibuja el informe es clara. España tiene hoy una juventud con más formación, menos desempleo, menos temporalidad y mejores salarios que en la década pasada, pero esa mejora no basta para resolver el principal obstáculo de entrada a la vida independiente. La emancipación se ha convertido así en el indicador que revela el límite de la recuperación: el mercado laboral mejora, pero el mercado residencial sigue absorbiendo gran parte de ese avance. En ese desfase se explica que la autonomía joven avance mucho más despacio de lo que sugieren las cifras de empleo.
