La Secretaría de Hacienda defendió la percepción de riesgo crediticio de México y Pemex, luego de que una nota de Bloomberg señalara que los bonos mexicanos a 10 años ofrecen tasas similares o superiores a las de países latinoamericanos sin grado de inversión. El rendimiento de los títulos mexicanos con vencimiento en 2037 se ubica ligeramente por debajo de 6.5% anual, un nivel superior al observado en bonos de Costa Rica, Paraguay, Panamá y Guatemala.
La dependencia no mencionó de forma explícita el reporte de Bloomberg, pero respondió con datos sobre la evolución de los Credit Default Swaps (CDS), contratos financieros utilizados como protección ante un posible impago de deuda. Según Hacienda, el CDS de la deuda soberana mexicana bajó de 120 puntos base en octubre de 2024 a 80 puntos base en agosto de 2026. En el caso de Pemex, pasó de 460 puntos base al inicio de la administración de Claudia Sheinbaum a 222 puntos base en agosto de este año.

La comparación presentada por Bloomberg muestra que Costa Rica paga alrededor de 5.3% por sus bonos, Paraguay 5.5%, Panamá 5.9% y Guatemala 6.0%. La información se refiere a emisiones en dólares y coloca el costo de financiamiento mexicano por encima del de esos mercados, pese a que México mantiene el grado de inversión reconocido por las principales calificadoras.
Los dos indicadores ofrecen señales distintas. Mientras el mercado exige un rendimiento mayor por la deuda mexicana de largo plazo, el costo de asegurarla contra un incumplimiento ha disminuido de manera significativa. Hacienda utiliza esta última evolución para sostener que la percepción de riesgo crediticio del país y de Pemex ha mejorado; Bloomberg, en cambio, centra la atención en las tasas que paga el Gobierno federal por sus bonos.
La agencia atribuye parte de los rendimientos elevados de la deuda soberana mexicana en dólares a los apoyos otorgados a Pemex, que estima en 130,000 millones de dólares. Hacienda destacó la reducción de la deuda bruta de la petrolera como proporción del producto interno bruto y la mejora de sus calificaciones crediticias, de acuerdo con Fitch y Moody’s.
Los informes de Pemex registran una reducción importante de su deuda, aunque también señalan que la empresa mantiene problemas operativos. Los datos de producción, productividad y costos siguen siendo elementos centrales para evaluar la situación financiera de la petrolera y su relación con las finanzas del Gobierno federal.
La discusión ocurre cuando la deuda total de México asciende a 19.59 billones de pesos. Durante el primer semestre de 2026, el servicio de la deuda sumó 653,000 millones de pesos, equivalentes a 14.3% del gasto total del Gobierno federal entre enero y junio. El monto fue 4.8% menor que el registrado en el mismo periodo de 2025.
La comparación regional será uno de los elementos de contexto para la presentación del Presupuesto 2027, prevista para el 8 de septiembre. Hacienda deberá precisar cuánto puede reducir el déficit al cierre de 2026 y en las proyecciones del próximo año. El déficit heredado del último año de la administración de Andrés Manuel López Obrador dejó una brecha entre ingresos y gastos cercana a 2 billones de pesos, casi 6% del PIB, mientras que para 2026 se prevé un cierre todavía superior a 4% del producto.
Otro rubro que concentrará la atención será el apoyo a Pemex. Las calificadoras y los inversionistas han registrado la mejora en los CDS, pero las tasas de los bonos mexicanos a 10 años en dólares mantienen abierta la discusión sobre el costo del financiamiento soberano y la situación de la petrolera.
