Euro estable tras datos de eurozona y EE.UU.

El euro se mantuvo prácticamente sin cambios alrededor de 1,1448 dólares el 3 de julio, tras conocerse que el índice compuesto de actividad de la zona euro alcanzó los 50 puntos en junio. El dato, elaborado por S&P Global, marca el primer regreso a territorio de expansión desde marzo y refleja cómo el repunte manufacturero compensó la desaceleración más moderada del sector servicios. Con los mercados estadounidenses cerrados por el Día de la Independencia, la negociación transcurrió en un rango estrecho entre 1,1421 y 1,1462 dólares.

El Banco Central Europeo fijó su tipo de referencia en 1,1448 dólares, prácticamente idéntico al cierre previo. La estabilidad coincide con la publicación de nóminas no agrícolas estadounidenses de junio que apenas sumaron 57.000 empleos, la mitad de lo previsto. Aunque la tasa de paro bajó una décima hasta 4,2 %, el dato débil redujo las expectativas de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal y contribuyó a sostener al euro.

Repercusiones en la política monetaria europea

El economista jefe de S&P Global Market Intelligence, Chris Williamson, señaló que la moderación de las presiones de costes es prácticamente sin precedentes y debería suavizar las posturas más restrictivas del BCE. Esta interpretación apunta a que la probabilidad de nuevas subidas de tipos a corto plazo se reduce de forma clara. Sin embargo, el Consejo de Gobierno del BCE sigue condicionado por la persistencia de la inflación subyacente en servicios, que sigue por encima del objetivo del 2 %.

Para los exportadores manufactureros de Alemania e Italia, un euro que no se deprecia más allá de 1,14 supone un alivio relativo frente a competidores asiáticos, pero también limita el margen de ganancia en dólares. Las empresas que cubren sus ingresos con derivados han ajustado sus coberturas hacia niveles más altos, anticipando que la divisa única podría probar el rango 1,15-1,16 si los datos de inflación de julio confirman la tendencia descendente.

Perspectivas de inversores institucionales y hedge funds

Los fondos que operan con diferenciales de tipos de interés observan que la brecha entre el depósito del BCE y los fondos federales se ha estrechado. Esta situación reduce el atractivo de posiciones largas en dólares financiadas en euros. Varios gestores de carteras europeas han comenzado a rotar parte de su exposición hacia bonos periféricos, apostando a que el BCE mantendrá los tipos estables durante más tiempo del que descuenta el mercado de futuros.

En contraste, los fondos macro estadounidenses ven en la debilidad del empleo un argumento para que la Fed recorte tipos antes de fin de año. Esta visión genera presión vendedora sobre el dólar que, de confirmarse con nuevos datos, podría llevar al euro a probar la zona de 1,16 a finales del tercer trimestre.

Impacto en empresas y consumidores de la eurozona

Las compañías importadoras de materias primas denominadas en dólares experimentan un leve alivio en sus costes. Sin embargo, el efecto es limitado mientras el precio del petróleo se mantenga por encima de 80 dólares el barril. Para los hogares, la estabilidad del tipo de cambio reduce la volatilidad de las facturas de energía importada, aunque la inflación subyacente de servicios sigue erosionando el poder adquisitivo.

Los bancos centrales de países no euro como Polonia y Hungría siguen de cerca la evolución del euro. Una apreciación sostenida podría obligarles a intervenir en sus propios mercados de divisas para evitar importaciones de inflación desde la zona euro.

Escenarios futuros y riesgos identificados

Si los próximos datos de inflación de la eurozona confirman la desaceleración y el empleo estadounidense sigue sorprendiendo a la baja, el euro podría consolidarse por encima de 1,15 durante el verano. No obstante, una revisión al alza de las nóminas de junio o una escalada de tensiones geopolíticas en Oriente Medio podrían revertir rápidamente esta tendencia y devolver al euro a la zona de 1,13.

Otro riesgo reside en la posible divergencia entre las declaraciones de miembros del BCE. Si varios gobernadores insisten en mantener la opción de nuevas subidas de tipos abiertas, el mercado podría anticipar un final más restrictivo del ciclo y presionar nuevamente a la baja sobre el euro.

En resumen, la estabilidad observada el 3 de julio refleja un equilibrio temporal entre datos europeos positivos y debilidad estadounidense del empleo. Este equilibrio puede romperse con la publicación de las siguientes cifras de precios y actividad, lo que obliga a inversores y empresas a mantener coberturas activas y a monitorizar de cerca las minutas tanto del BCE como de la Reserva Federal.

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