BCA Research publicó el 29 de junio sus perspectivas estratégicas para el tercer trimestre de 2026, en las que señala que el mercado alcista de renta variable está perdiendo impulso y advierte sobre una posible corrección de entre 30% y 50% cuando estalle la burbuja de beneficios impulsada por la inteligencia artificial. El informe, elaborado por el equipo liderado por Peter Berezin, se basa en el deterioro del z-score MacroQuant de renta variable, que cayó por debajo de -1 el pasado 12 de junio y llevó a la firma a pasar de una posición neutral a una ligera infraponderación tanto en el horizonte de tres meses como en el de doce meses.
La firma canadiense no ha adoptado aún una postura bajista más agresiva. En su lugar, indica que reforzará su sesgo defensivo solo si los indicadores de momento siguen empeorando. Por el momento, recomienda compensar la infraponderación en acciones con una ligera sobreponderación en efectivo y mantener una exposición neutral en bonos. Esta postura refleja la cautela de BCA ante un entorno en el que las valoraciones siguen elevadas pero los flujos de caja no acompañan el crecimiento contable de los beneficios.
La mecánica contable detrás de la burbuja de IA
El análisis de BCA se centra en un fenómeno específico: el tratamiento contable de las inversiones en hardware de inteligencia artificial. Cuando las empresas adquieren chips de Nvidia o Micron, capitalizan estos gastos en lugar de registrarlos como costes operativos. Esta práctica eleva los márgenes de beneficio agregados sin que se produzca un incremento equivalente en los flujos de caja libres. Desde 2019, los márgenes de beneficio futuro del S&P 500 han aumentado 3,8 puntos porcentuales, y en el sector tecnológico la subida ha alcanzado 11,3 puntos. Según los cálculos de la firma, si los márgenes se hubieran mantenido estables, el índice cotizaría hoy a 26,5 veces los beneficios futuros en lugar de las 20 veces actuales.
Utilizando una metáfora del béisbol, los estrategas consideran que el auge de la IA se encuentra cerca de la séptima u octava entrada. Esta fase suele ser la más emocionante del partido, pero también la que precede al final. La advertencia no se basa únicamente en valoraciones excesivas, sino en la sostenibilidad de los beneficios contables que sustentan las cotizaciones actuales.

Bonos y política monetaria ante un posible estallido
En el ámbito de renta fija, BCA espera que los rendimientos se mantengan dentro de un rango amplio durante el resto de 2026, ya que considera poco probable una recesión este año. Sin embargo, la firma identifica una oportunidad más clara más adelante. Si el auge de la IA se convierte en caída, se generaría una onda deflacionaria significativa en la economía global que obligaría a los bancos centrales a relajar su política monetaria, empujando los rendimientos a la baja. Por ello, BCA anticipa que en algún momento de los próximos doce meses adoptará una posición larga en duración.
Esta visión contrasta con el escenario base de muchas gestoras, que anticipan tipos más altos durante más tiempo. La diferencia radica en el impacto que BCA atribuye al posible colapso de los beneficios de las empresas tecnológicas sobre la inflación y el crecimiento.
El dólar y las divisas asiáticas
Respecto al dólar, los estrategas prevén fortaleza a corto plazo respaldada por los diferenciales de tipos de interés y el impulso del mercado. A más largo plazo, sin embargo, el panorama es más desfavorable. La divisa estadounidense cotiza un 16% por encima de su valor razonable según la paridad de poder adquisitivo, y una reversión de los flujos de cartera hacia la renta variable estadounidense podría presionar significativamente su cotización. En este contexto, las divisas del este asiático —yen japonés, yuan chino y won coreano— aparecen como las más atractivas para horizontes largos.
Petróleo, metales y oro
En materias primas, BCA considera que el petróleo se acerca a un suelo tras la caída del Brent hasta 73 dólares por barril desde los 144 dólares alcanzados anteriormente. El frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán limita el potencial bajista, pero la firma prefiere los metales al crudo a largo plazo debido a las restricciones estructurales de oferta. El oro, por su parte, enfrenta vientos en contra a corto plazo por un dólar más fuerte y una inflación más baja, aunque mantiene una visión positiva a medio plazo apoyada en las compras de bancos centrales y en su todavía modesta participación en la riqueza de los hogares a nivel global.
El informe de BCA Research ofrece una lectura equilibrada entre la prudencia inmediata y la identificación de oportunidades futuras. Su análisis combina indicadores cuantitativos con una evaluación detallada de los cambios contables que han sostenido el reciente rally tecnológico, proporcionando a los inversores un marco para evaluar tanto los riesgos como las posibles transiciones en la asignación de activos durante los próximos trimestres.
