México: PIB débil y señales de alerta estructural

El desempeño económico de México en los últimos siete años sigue mostrando debilidad. En los seis trimestres del gobierno de Claudia Sheinbaum, el crecimiento trimestral alterna entre positivo y negativo, con una contracción del 0,6 % en el primer trimestre de 2026. El PIB de ese periodo quedó 2 % por debajo del registrado en el tercer trimestre de 2024, último del mandato de Andrés Manuel López Obrador.

La presidenta ha señalado que el PIB es un indicador agregado que no refleja distribución de riqueza ni derechos sociales. Aunque la observación es válida, el propio dato del PIB ya revela estancamiento. Además, México ocupa el lugar 66 en PIB per cápita ajustado por paridad de poder adquisitivo, a pesar de ser la decimotercera economía mundial en términos absolutos.

Indicadores de desarrollo y corrupción

En el Índice de Desarrollo Humano 2023, México se ubicó en el puesto 81 de 193 países. El Índice Global de Progreso Social lo colocó en el lugar 70 de 170 naciones. En percepción de corrupción, Transparencia Internacional lo situó en el puesto 140 de 180 países con solo 27 puntos sobre 100. Estas posiciones evidencian que el tamaño de la economía no se traduce en productividad ni en instituciones sólidas.

Finanzas públicas y empleo

Fitch y Moody’s mantienen la deuda soberana un escalón antes de perder grado de inversión, mientras Standard & Poor’s la califica con perspectiva negativa. El bajo nivel de recaudación tributaria y las transferencias crecientes a Pemex y proyectos de alto costo fiscal presionan las finanzas. Entre enero y mayo de 2026, el empleo total solo creció en 26 000 personas, con una pérdida de 343 000 puestos formales y un aumento de 370 000 informales. Esta dinámica confirma que la economía no genera empleo de calidad ni ingresos sostenibles.

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