El grupo BBVA México concretó un crédito bilateral por 181 millones de dólares a cinco años para el Fideicomiso 3599 administrado por Grupo Amistad. La operación se destina principalmente al refinanciamiento de un portafolio de naves industriales Clase A y A+ ubicadas en corredores manufactureros del norte del país, con el objetivo de optimizar la estructura de capital del desarrollador y respaldar su expansión futura.
El esquema financiero se divide en dos tramos claramente diferenciados. El primero, por 161 millones de dólares, está garantizado por 16 naves ya estabilizadas que suman 255,986 metros cuadrados de área bruta rentable y mantienen ocupación plena. El segundo tramo, de 20 millones de dólares, financiará cuatro naves en desarrollo localizadas en Ramos Arizpe, Piedras Negras y Matamoros, Coahuila, con una superficie total de 54,620 metros cuadrados, sujeto a condiciones de arrendamiento y aforo para su liberación gradual.
Distribución geográfica y sectores beneficiados
Los 20 activos que respaldan el financiamiento se ubican en Acuña, Ramos Arizpe, Piedras Negras y Saltillo en Coahuila; Apaseo el Grande en Guanajuato, y Hermosillo en Sonora. Estas plazas concentran inversiones vinculadas con la industria automotriz, aeroespacial, logística y manufactura avanzada, sectores que han registrado mayor demanda de espacio industrial durante los últimos años por procesos de relocalización productiva.
La selección de mercados refleja la estrategia de Grupo Amistad de posicionarse en zonas donde la disponibilidad de mano de obra calificada y la cercanía con la frontera estadounidense siguen atrayendo proyectos de inversión extranjera directa. El crédito permite al desarrollador liberar recursos que antes estaban comprometidos en pasivos de mayor costo, al tiempo que prepara condiciones para absorber nueva demanda.

Declaraciones de la institución financiera
Alejandro Cárdenas Bortoni, director general de Banca de Empresas e Instituciones de BBVA México, señaló que los recursos se aplicarán al refinanciamiento de pasivos existentes, reembolso de inversión de capital y usos corporativos generales. Según sus palabras, la estructura bilateral contribuye a mejorar la posición financiera del portafolio industrial y a alinear los plazos de los activos con los de la deuda.
La participación de BBVA en este tipo de operaciones responde a su estrategia de acompañar proyectos de infraestructura productiva que muestran flujos de caja predecibles y ocupación elevada. En el caso del Fideicomiso 3599, la totalidad de las naves estabilizadas ya genera ingresos contractuales, lo que reduce el perfil de riesgo percibido por la institución.
Implicaciones para el mercado inmobiliario industrial
El financiamiento llega en un momento en que la demanda de naves industriales en el norte de México continúa impulsada por cadenas de suministro que buscan acortar distancias con el mercado estadounidense. Coahuila, en particular, ha registrado incrementos sostenidos en la ocupación de parques industriales, especialmente aquellos orientados a proveedores automotrices y de manufactura avanzada.
Al refinanciar deuda existente y liberar capital, Grupo Amistad obtiene margen para responder a requerimientos de expansión de inquilinos actuales o para incorporar nuevos proyectos en etapas tempranas de desarrollo. Esta capacidad resulta relevante en corredores donde los tiempos de entrega de nuevas construcciones se han alargado por limitaciones de suelo y permisos.
Perspectiva del desarrollador
Para Grupo Amistad la operación representa una plataforma para mantener su presencia en regiones donde la relocalización de cadenas productivas mantiene elevada la demanda de espacio industrial. El crédito de cinco años proporciona certidumbre sobre el costo de los recursos y permite planificar el ritmo de nuevas entregas sin presiones de vencimientos inmediatos.
El portafolio ahora cuenta con una base de activos diversificada geográficamente y con distintos niveles de madurez, lo que distribuye el riesgo operativo y facilita el cumplimiento de los indicadores de aforo exigidos por la institución acreedora. Esta configuración también puede servir como referencia para futuras emisiones o sindicaciones si el desarrollador decide acelerar su plan de crecimiento.
La transacción confirma el interés de la banca comercial en apoyar proyectos inmobiliarios industriales que presenten contratos de arrendamiento a largo plazo y ubicaciones estratégicas. En un entorno donde las tasas de interés se mantienen elevadas, estructuras como la acordada entre BBVA y el Fideicomiso 3599 permiten a los desarrolladores conservar liquidez mientras continúan respondiendo a la demanda de espacio productivo en el norte del país.
