El Servicio Meteorológico Nacional ha emitido un pronóstico que refleja condiciones opuestas en el territorio mexicano durante el 7 de julio de 2026. Mientras el sureste enfrenta precipitaciones que pueden alcanzar entre 75 y 150 milímetros, el noroeste permanece bajo una onda de calor con máximas superiores a los 45 grados Celsius. Esta situación surge de la interacción simultánea de varios sistemas atmosféricos que operan en distintas regiones sin interferir entre sí.
Sureste concentra el mayor riesgo de inundaciones
Veracruz, Tabasco, Oaxaca y Chiapas registrarán los acumulados más elevados. En estas entidades el SMN prevé tormentas con potencial de crecidas en ríos, encharcamientos urbanos y deslaves en zonas montañosas. La presencia de humedad proveniente tanto del Pacífico como del Golfo de México alimenta el desarrollo de núcleos convectivos que descargarán con mayor intensidad durante la tarde y la noche. Los avisos incluyen la posibilidad de granizo y descargas eléctricas, factores que elevan el riesgo para la población en áreas vulnerables.

Entidades vecinas como Guerrero, Michoacán, Jalisco y Colima también recibirán lluvias muy fuertes, aunque con montos algo inferiores. El patrón indica que la onda tropical número 16, actualmente sobre la península de Yucatán, contribuye al transporte de humedad hacia el interior del país. Este fenómeno explica por qué estados más alejados del sureste, como Sonora y Sinaloa, experimentarán precipitaciones significativas a pesar de su ubicación geográfica.
Sistemas atmosféricos impulsan el temporal
El SMN identifica dos circulaciones ciclónicas en niveles altos, una vaguada que recorre el sureste y oriente, un canal de baja presión sobre la Mesa del Norte y el ingreso constante de humedad como los elementos que sostienen las tormentas. Estos componentes actúan de manera coordinada: las circulaciones favorecen el ascenso del aire, la vaguada canaliza la humedad y el canal de baja presión genera convergencia en superficie. El resultado es un escenario de inestabilidad que se mantendrá activo durante gran parte del día.
Calor extremo persiste en el noroeste
Al mismo tiempo, un sistema anticiclónico mantiene temperaturas superiores a los 45 grados en el noreste de Baja California y el centro de Sonora. Otras entidades como Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas oscilarán entre 40 y 45 grados. Esta persistencia del calor se debe a la subsidencia del aire que inhibe la formación de nubes y favorece la radiación solar directa. La combinación de calor y viento incrementa el riesgo de deshidratación y golpes de calor, especialmente en poblaciones vulnerables.
Además de las temperaturas, se esperan rachas de viento de 50 a 70 kilómetros por hora en Sonora, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, donde predominará el evento de surada. En el resto del país las rachas oscilarán entre 40 y 60 kilómetros por hora, acompañadas de oleaje de 1 a 2 metros en las costas del Pacífico y del Caribe. Estas condiciones pueden provocar caída de árboles y afectaciones a estructuras ligeras.
Medidas preventivas ante el escenario dual
Las autoridades recomiendan evitar cruces de corrientes de agua, mantenerse alejado de árboles durante tormentas y extremar precauciones en zonas propensas a deslaves. En las regiones con calor extremo se aconseja la hidratación constante y limitar la exposición al sol entre las 11 y las 16 horas. El monitoreo continuo de la onda tropical número 16 permitirá actualizar el pronóstico conforme evolucione el sistema durante las próximas horas.
