FENPETROL pide clasificar las 1.639 observaciones de la Refinería Talara y transparentar sus responsables

La Federación Nacional de Trabajadores Petroleros del Perú (FENPETROL) solicitó una revisión técnica y documentada de las 1.639 observaciones identificadas en la Nueva Refinería Talara. El gremio advirtió que esa cifra no puede presentarse de manera uniforme como un conjunto de desperfectos, porque los hallazgos podrían corresponder a problemas de distinta naturaleza, nivel de criticidad, origen contractual y estado de atención.

El pedido se conoció después de la difusión de un informe periodístico sobre las observaciones detectadas en el complejo de Petroperú. FENPETROL sostuvo que el debate público debe precisar cuántos casos comprometen realmente la seguridad de los trabajadores, la integridad de los equipos o la continuidad de los procesos, y cuántos están relacionados con documentación, exigencias normativas, garantías, ingeniería, construcción, mantenimiento o ajustes propios de la puesta en marcha.

La cifra requiere una lectura técnica, no solo estadística

Para la federación, agrupar 1.639 observaciones bajo una misma etiqueta puede producir una percepción distorsionada sobre el estado de la refinería. No tiene la misma relevancia una deficiencia capaz de afectar la integridad mecánica de una unidad que un pendiente documental o una adecuación operativa prevista durante la fase de estabilización.

FENPETROL planteó que cada hallazgo debe ser identificado según su naturaleza, criticidad, responsable, medidas aplicadas, situación actual y plazo de subsanación. Esa clasificación permitiría distinguir entre riesgos inmediatos y asuntos administrativos o técnicos que, aunque deben corregirse, no necesariamente representan una amenaza equivalente para las personas, los activos o el proceso productivo.

El planteamiento también introduce una cuestión clave de gestión: el número bruto de observaciones no permite medir por sí mismo la confiabilidad de una instalación. Para evaluar el desempeño de la Nueva Refinería Talara sería necesario conocer cuántos puntos permanecen abiertos, qué controles los contienen, cuáles se repiten, quién debe corregirlos y si existe una tendencia de reducción sostenida.

FENPETROL pide clasificar las 1.639 observaciones de la Refinería Talara y transparentar sus responsables

Arranque gradual, mantenimiento y capacidad operativa

La organización sindical afirmó que la refinería se encuentra en una etapa de estabilización y consolidación de sus operaciones. Desde esa perspectiva, pidió diferenciar las fallas que puedan afectar la seguridad de una instalación de los ajustes operativos asociados al arranque gradual de una planta de esta complejidad.

Entre los casos que, según FENPETROL, deben analizarse de forma separada figuran los trabajos de mantenimiento programado, los pendientes documentales y las observaciones de cumplimiento normativo. El gremio recordó que Petroperú informó haber ejecutado durante 2025 labores para mejorar la confiabilidad de distintas unidades y eliminar restricciones operativas.

La federación también mencionó la parada programada de la Unidad de Flexicoking, conocida como FCK, para realizar trabajos de mantenimiento. Su posición es que una detención planificada no debe interpretarse automáticamente como evidencia de una falla. Del mismo modo, operar por debajo del 100% de la capacidad nominal puede responder a la calidad y características del crudo, a los planes de refinación, a las condiciones del mercado o a decisiones operativas.

Esta distinción no elimina la necesidad de investigar los incidentes ni de corregir las deficiencias. Su importancia radica en evitar que indicadores operativos diferentes sean mezclados en una sola narrativa. Una caída de capacidad por razones comerciales o de configuración de carga no tiene el mismo significado que una reducción provocada por una falla crítica no controlada.

Responsabilidades distribuidas entre empresas y supervisores

FENPETROL pidió que la revisión abarque todas las etapas del proyecto y a los distintos participantes de su ejecución. La planta principal fue construida por Técnicas Reunidas, mientras que Cobra estuvo a cargo de la ejecución y el ensamblaje de unidades auxiliares. La tecnología de Flexicoking corresponde a ExxonMobil.

El gremio sostuvo que cualquier deficiencia debe evaluarse considerando la empresa involucrada, sus obligaciones contractuales, el estándar comprometido y el momento en que surgió el problema. La memoria anual 2025 de Petroperú, según recordó la federación, registra controversias y procesos arbitrales vinculados con Cobra y Técnicas Reunidas, incluidos asuntos relacionados con penalidades contractuales.

La discusión sobre responsabilidades no debería limitarse a determinar quién ejecutó físicamente una obra. También debe establecer si los diseños fueron aprobados correctamente, si las pruebas de aceptación fueron suficientes, si la supervisión detectó oportunamente los problemas y si Petroperú recibió información completa antes de asumir la operación. Sin esa trazabilidad, la atribución de culpas puede quedar reducida a declaraciones generales sin consecuencias técnicas o contractuales claras.

Precisión sobre la FCK y los incidentes reportados

La federación solicitó diferenciar los hechos relacionados con la unidad FCK de aquellos registrados en otras instalaciones. En particular, cuestionó que se atribuya a esa unidad una “explosión” si el evento ocurrió en una caldera o en infraestructura tercerizada distinta.

FENPETROL aclaró que la precisión no busca minimizar los incidentes. Por el contrario, afirmó que cada evento debe investigarse y que sus causas, impactos y responsabilidades deben establecerse mediante información técnica. Identificar correctamente el equipo afectado es esencial para determinar qué barreras fallaron, qué contratista tenía competencia sobre el activo y qué acciones preventivas deben implementarse.

El análisis forense pendiente y el financiamiento

Otro de los pedidos centrales es asegurar la continuidad y culminación del análisis forense interno de la refinería, dispuesto por el Directorio de Petroperú mediante el Acuerdo N.° 112-2024-PP. En septiembre de 2025, la empresa estatal informó que había iniciado una convocatoria internacional para contratar el servicio.

El proceso, identificado como PCI-001-2025-OFP, debía examinar el origen, la contratación, la construcción, la supervisión y la entrada en operación del proyecto. Para FENPETROL, transparentar sus avances y resultados permitiría establecer si las observaciones actuales son hechos aislados de la fase operativa o si reflejan problemas acumulados desde el diseño y la ejecución de la obra.

La federación también reclamó información sobre el esquema de financiamiento de hasta 500 millones de dólares y el posterior financiamiento puente por hasta 475 millones de dólares. Su solicitud incluye las tasas, comisiones, garantías y demás costos asociados.

La controversia, por tanto, no se limita a determinar cuántas observaciones existen. El punto decisivo será conocer cuáles implican riesgos reales, cuánto cuesta corregirlas, quién debe asumir esos costos y qué controles evitarán que problemas similares se repitan. Una matriz pública y verificable de hallazgos, responsabilidades y plazos ofrecería una base más sólida para evaluar la confiabilidad de la refinería y el uso de recursos públicos.

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