CIUDAD DE MÉXICO.- El mercado asegurador mexicano mantuvo su expansión en el primer semestre de 2026, aun con el alza de precios que comenzó a sentirse en varias pólizas tras cambios fiscales aplicados este año. Entre enero y junio, las aseguradoras emitieron primas directas por 558 mil 940 millones de pesos, un incremento de 5% respecto al mismo lapso de 2025, cuando el monto fue de 533 mil 186 millones, informó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
La cifra confirma que la demanda de protección financiera siguió creciendo pese a un entorno de costos más alto para ciertas coberturas. El ajuste no fue uniforme: mientras algunas operaciones avanzaron con fuerza, otras perdieron dinamismo e incluso registraron retrocesos, lo que refleja un mercado dividido por tipo de producto y por la forma en que cada compañía absorbió el efecto fiscal.

Vida y salud sostienen el avance
El seguro de vida concentró la mayor cantidad de primas emitidas en el periodo, con 229 mil 504 millones de pesos y un crecimiento anual de 6.5%. En segundo lugar se ubicaron los seguros de accidentes y enfermedades, donde se incluyen los gastos médicos, con 104 mil 863 millones de pesos y un alza de 9%, por encima del promedio del sector. El comportamiento sugiere que la demanda por coberturas personales y de salud siguió firme, aun cuando esos productos también resentieron presiones de precio.
En el caso de los seguros de automóviles, la emisión de primas llegó a 111 mil 868 millones de pesos, equivalente a un aumento anual de 7%. El dato es relevante porque este ramo fue uno de los más expuestos a incrementos tarifarios derivados del cambio fiscal. Aun así, el crecimiento en valor no significa que todas las pólizas hayan subido en la misma proporción: en un mercado de renovación anual, el precio final depende del perfil del asegurado, la siniestralidad, la cobertura contratada y la política de cada compañía.
El impacto fiscal aún se distribuye
La directora general de la AMIS, Norma Alicia Rosas, explicó que la modificación fiscal de 2026 afectó a las aseguradoras al impedir acreditar el pago del Impuesto al Valor Agregado a terceros, lo que elevó costos operativos y redujo utilidades en distintos grados. Algunas compañías trasladaron parte de esa presión a sus tarifas, sobre todo en automóviles y gastos médicos mayores; otras optaron por absorber una fracción del impacto para evitar una reacción más brusca del mercado.
Ese ajuste ayuda a entender por qué el alza de primas no debe leerse como una simple mejora de precios para todo el sector. Más bien, el aumento agregado refleja que el negocio siguió expandiéndose en volumen, aunque con una estructura de costos más exigente. Para los asegurados, el efecto práctico es que renovar una póliza puede implicar una revisión más cuidadosa de coberturas, deducibles y exclusiones antes de aceptar el nuevo monto sin comparar alternativas.
Pensiones al alza, daños a la baja
Entre las operaciones reportadas, pensiones fue la que mostró el mayor crecimiento porcentual, con primas por 23 mil 503 millones de pesos y un aumento anual de 11%. En contraste, los seguros de daños, sin considerar automóviles, sumaron 89 mil 202 millones de pesos y cayeron 6.8% frente al primer semestre de 2025. La divergencia entre ramos apunta a un desempeño heterogéneo, influido por la sensibilidad de cada producto al ciclo económico, a la contratación empresarial y a la frecuencia de siniestros.
El balance semestral deja una lectura doble: el sector asegurador sigue ganando tamaño, pero no todos los segmentos avanzan al mismo ritmo ni bajo las mismas condiciones de rentabilidad. En un entorno de inflación todavía presente y de cambios fiscales que modifican la ecuación de costos, la industria enfrenta el reto de sostener su crecimiento sin trasladar de forma abrupta la presión a los clientes. Para los usuarios, la señal es clara: el precio de renovación merece una revisión puntual, especialmente en los ramos donde el impacto fiscal ya comenzó a reflejarse.
