La Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación reportó una inversión de 13,102.4 millones de pesos para 85,434 becas y apoyos entre septiembre de 2025 y junio de 2026. El 94.4% se destinó a programas nacionales, una señal de que la política federal busca fortalecer capacidades locales antes que financiar movilidad internacional.

Menos posgrados reconocidos, más proyectos financiados
La reorganización del Sistema Nacional de Posgrados redujo el padrón de 3,477 a 2,536 programas en seis meses. El ajuste implica una depuración institucional cuyo efecto dependerá de si mejora la calidad y cobertura de la formación avanzada, particularmente fuera de la región centro, donde se concentra 40.9% de los investigadores públicos.
En paralelo, la Secihti elevó de 500 a cerca de 1,900 los proyectos de investigación aprobados, con plazos de hasta tres años. El reto será convertir esa expansión presupuestal en resultados verificables, pues el SNII suma 49,618 integrantes pero casi ocho de cada diez permanecen en los niveles iniciales.
La soberanía tecnológica entra en fase de prototipos
El informe sitúa a Olinia, equipos nacionales de diálisis, los proyectos satelital Ixtli y de drones Quetzal, la supercomputadora Coatlicue, litio y semiconductores como la cartera estratégica. Varios avances aún están en prototipo, validación clínica, infraestructura o diseño de alianzas; por ello, la medida decisiva no será el anuncio, sino su transición a producción, operación y adopción pública.
La agenda también conectó ciencia aplicada con emergencias ambientales y agricultura: laboratorios nacionales respondieron al derrame en el Golfo de México y el programa de maíz y frijol entregó más de 70 toneladas de semillas nativas a 5,000 productores. Con acuerdos renovados con Canadá, la Unión Europea y países europeos, México intenta combinar autonomía tecnológica con cooperación internacional especializada.
