La Comisión Europea ha transmitido un mensaje de relativa calma respecto al suministro de queroseno en el corto plazo. Según el comisario de Energía Dan Jørgensen, el acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán que ha permitido congelar el conflicto en el golfo Pérsico ha provocado ya una caída de los precios y hace más factible evitar problemas de abastecimiento hasta el final del verano. No obstante, el Ejecutivo comunitario advierte que la situación podría volverse más seria cuando lleguen los meses de mayor demanda estacional y las reservas comerciales se reduzcan.
Este escenario se enmarca en un contexto más amplio donde la UE busca reducir su dependencia energética exterior, que actualmente supera los 370.000 millones de euros anuales en importaciones. El comisario subrayó que los precios europeos de la energía siguen siendo dos o tres veces superiores a los de competidores como China o Estados Unidos, lo que afecta la competitividad industrial del bloque.

Impacto en el sector aéreo y la cadena de suministro
La aviación europea, que consume aproximadamente el 8 % del queroseno mundial, ha experimentado una volatilidad significativa desde el inicio del conflicto en Oriente Medio. Las aerolíneas han debido ajustar rutas y aumentar los recargos por combustible, lo que se traduce en billetes más caros para los pasajeros. Un análisis de los datos de Eurocontrol muestra que los costes operativos de las compañías de bandera europeas han crecido un 14 % en el último trimestre, afectando especialmente a rutas de largo radio que dependen del combustible almacenado en hubs como Ámsterdam o Frankfurt.
Las refinerías del norte de Europa, que procesan crudo procedente del golfo Pérsico, han reducido temporalmente su producción de queroseno ante la incertidumbre sobre el estrecho de Ormuz. Esto genera un efecto dominó: las reservas comerciales, que suelen cubrir entre 45 y 60 días de consumo, podrían agotarse antes de lo previsto si el tráfico aéreo recupera los niveles prepandemia durante julio y agosto.
Perspectivas de los Estados miembros y la industria
Los países del sur de Europa, más dependientes del turismo aéreo, ven con preocupación cualquier interrupción en el suministro. España y Grecia han solicitado mecanismos de coordinación acelerada por si fuera necesario liberar reservas estratégicas. Por el contrario, Alemania y Países Bajos, con mayor capacidad de almacenamiento, defienden una postura más cauta que priorice la estabilidad de precios a largo plazo antes que intervenciones inmediatas.
Desde el sector privado, las compañías petroleras europeas advierten que la reapertura del estrecho no resolverá de inmediato los cuellos de botella logísticos. La reconstrucción de infraestructuras dañadas en la región podría requerir entre 18 y 36 meses para el petróleo y hasta cinco años para el gas natural licuado, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía. Esta asimetría temporal obliga a la UE a diversificar proveedores más rápido de lo previsto en su plan REPowerEU.
Tendencias futuras y riesgos estructurales
El actual episodio refuerza tres objetivos estratégicos de la política energética comunitaria: reducción de precios, seguridad de suministro y descarbonización. Sin embargo, la volatilidad geopolítica actual podría retrasar la transición hacia combustibles sostenibles de aviación (SAF). Las inversiones en estas tecnologías, que requieren estabilidad de precios del queroseno fósil durante al menos una década para competir, se ven amenazadas si los mercados siguen oscilando.
Entre los riesgos identificados destaca la posibilidad de que un nuevo episodio de tensión en el golfo Pérsico coincida con el invierno europeo, momento en que la demanda de gas y queroseno se solapa. Además, la falta de coordinación entre los 27 Estados miembros a la hora de liberar reservas podría generar distorsiones en el mercado único, beneficiando a países con mayor capacidad de almacenamiento.
La Comisión ha indicado que actuará como facilitadora si los Estados deciden activar reservas, pero no ha establecido umbrales cuantitativos claros que automaticen esa intervención. Esta ambigüedad podría prolongar la incertidumbre de las aerolíneas y los consumidores durante los próximos meses.
