El vinagre blanco se utiliza en algunas casas para rociar la entrada por sus posibles efectos como repelente de insectos y neutralizador de olores. La mezcla, hecha con agua y vinagre en partes iguales, suele aplicarse en el piso, el marco de la puerta, los zócalos y las esquinas donde suelen aparecer hormigas, arañas o cucarachas.

De acuerdo con el uso descrito, el ácido acético del vinagre es el componente asociado con su olor fuerte, que puede resultar incómodo para ciertas plagas. También se le atribuye la capacidad de ayudar a disminuir malos olores vinculados con la humedad o con la suciedad del exterior.
Además de esos usos domésticos, el vinagre aparece en prácticas de limpieza energética vinculadas con el Feng Shui, donde se coloca en esquinas para limpiar el ambiente. Antes de aplicarlo sobre superficies, se recomienda hacer una prueba en una zona pequeña y poco visible, porque el ácido acético puede dañar algunos materiales, acabados o pisos delicados.
