Productores de mezcal y otros destilados mexicanos plantearon a diputados federales sustituir el cobro actual del IEPS, calculado sobre el valor de venta, por una cuota definida según el grado de alcohol de cada bebida. La propuesta busca modificar un esquema vigente desde hace alrededor de 40 años y podría ser discutida cuando comience el análisis del Paquete Económico 2027, en septiembre.

José Heraclio de Lucas González, líder de Moderniza IEPS y promotor de destilados mexicanos, explicó que las bebidas alcohólicas pagan actualmente un impuesto “ad valorem”: 53% del valor facturado del producto. A esa carga se agregan 16% de IVA, posibles gravámenes locales de hasta 4.5% y cerca de 61 centavos por botella por el marbete necesario para comercializarlas formalmente.
La diferencia entre precio y alcohol
El esquema propuesto sería “ad quantum”, con una cuota fija por cada grado de alcohol contenido en una botella. Según De Lucas González, el propósito del IEPS es desincentivar el consumo nocivo de alcohol, por lo que el gravamen debería estar vinculado a su contenido alcohólico y no al precio final. Sostuvo que este modelo opera en otros países y coincide con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
La diferencia es especialmente relevante para productos artesanales y premium. Un maestro mezcalero puede pagar entre 300 y 400 pesos de IEPS por una botella valuada en unos 700 pesos, mientras que algunos aguardientes de caña comercializados como agaves, destilados o licores pagan alrededor de ocho pesos. De acuerdo con el promotor, bajo una cuota por grado de alcohol los productos de mayor valor podrían enfrentar un gravamen de entre 50 y 60 pesos por botella.
Los productores argumentan que el cobro ligado al valor favorece la aparición de bebidas de menor calidad y menor precio, pues tributan menos aun cuando su graduación alcohólica sea comparable. La propuesta pretende establecer condiciones fiscales más homogéneas entre categorías de bebidas y aliviar la presión sobre destilados que requieren procesos prolongados, como mezcal, sotol y raicilla, cuya elaboración puede tomar más de una década en algunos casos.
Formalidad y recaudación en discusión
La Secretaría de Hacienda, según De Lucas González, mantiene la preocupación de que una modificación reduzca la recaudación. El dirigente sostiene la posición contraria: considera que una carga más manejable permitiría que más productores ingresen a la formalidad y podría aportar hasta 20,000 millones de pesos adicionales al Estado mexicano. La cifra fue presentada como una estimación de los promotores, no como una previsión oficial.
Susana Barroso, vicepresidenta de alimentos y bebidas alcohólicas de Canacintra, señaló que existe unidad entre productores por el impacto de los impuestos en su flujo de efectivo para pagar, invertir y adquirir insumos. De Lucas González estimó que cerca de 400,000 familias campesinas participan de alguna forma en la cadena de destilados: alrededor de 200,000 en la producción de destilados nacionales y otras 200,000 vinculadas al tequila.
Los voceros también pidieron que los recursos obtenidos por IEPS tengan un destino etiquetado para programas de salud, clínicas y hospitales, en particular en comunidades alejadas. No hay una cifra precisa sobre la producción total de mezcal, pues los registros varían entre certificadoras y una parte importante permanece fuera de la formalidad; incluso, se estima que el volumen ilegal podría superar al registrado formalmente.
En el mercado nacional, la cerveza concentra 94% del consumo de bebidas alcohólicas. Del 6% restante, los aguardientes de caña representan cerca de 40%, el tequila poco más de 30% y el mezcal 1.7%, mientras vino, whisky, ron, vodka y otras bebidas se reparten el resto. La discusión legislativa definirá si el cambio de base gravable entra formalmente en la agenda fiscal de 2027.
